sábado, 30 de octubre de 2010

Ciencia debe orientarse al auténtico bien del hombre, dice el Papa Benedicto XVI

Ciencia debe orientarse al auténtico bien del hombre, dice el Papa Benedicto XVI


VATICANO, 28 Oct. 10 (ACI).- Al recibir esta mañana a los participantes en la sesión plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, el Papa Benedicto XVI señaló que la ciencia, los avances tecnológicos, deben orientarse siempre al auténtico bien y desarrollo integral del hombre, considerando su dimensión espiritual que es la más importante.

El Santo Padre afirmó que "por un lado, algunos plantean la ciencia como una panacea, dados sus logros notables en el siglo pasado. Sus avances innumerables" podrían dar a entender que "la ciencia puede contestar a todas las cuestiones relacionadas con la existencia del ser humano, e incluso a sus más altas aspiraciones. Por otro lado, hay quienes temen la ciencia y quienes se distancian de ella debido a su evolución preocupante, como la construcción y el uso terrible de las armas nucleares".

"La ciencia, por supuesto, no se define por ninguno de estos dos extremos. Su tarea era y sigue siendo una paciente y apasionada búsqueda de la verdad sobre el cosmos, la naturaleza y sobre la constitución del ser humano. En esta búsqueda, ha habido muchos éxitos y fracasos, triunfos y reveses".

El Papa Benedicto XVI resaltó que "incluso los resultados provisionales constituyen una contribución real para revelar la correspondencia entre el intelecto y las realidades naturales, sobre las que las generaciones posteriores pueden seguir progresando".

El encuentro de hoy, continuó el Santo Padre, "es una prueba de la estima de la Iglesia por la investigación científica y de su gratitud por los esfuerzos científicos, que alienta y de los que se beneficia. En nuestros días, los científicos aprecian cada vez más la necesidad de estar abiertos a la filosofía si quieren descubrir el fundamento lógico y epistemológico de su metodología y sus conclusiones".

"Por su parte, la Iglesia está convencida de que la actividad científica, en última instancia, se beneficia del reconocimiento de la dimensión espiritual del hombre y de su búsqueda de las respuestas definitivas que permiten el reconocimiento de un mundo que existe independientemente de nosotros, que no entendemos completamente y que sólo podemos comprender en la medida en que entendemos su lógica inherente".

"Los científicos no crean el mundo; aprenden algo de él e intentan imitarlo, siguiendo las leyes y la inteligibilidad que la naturaleza nos manifiesta. La experiencia del científico como ser humano es, pues, la de percibir una constante, una ley, un logos que no ha creado, pero que, en cambio, ha observado: de hecho, esto nos lleva a admitir la existencia de una Razón todopoderosa, que es distinta de la del hombre, y que sostiene el mundo".

Así, dijo el Papa, "este es el punto de encuentro entre las ciencias naturales y la religión. Como consecuencia, la ciencia se convierte en un lugar de diálogo, en un encuentro entre el hombre y la naturaleza y, potencialmente, entre el hombre y su Creador".

Al final de su discurso, el Papa propuso dos ideas "para una reflexión más profunda. En primer lugar, ya que el aumento de los logros de las ciencias hace más profunda nuestra maravilla acerca de la complejidad de la naturaleza, es necesario un enfoque interdisciplinar ligado con la reflexión filosófica que conduce a una síntesis. En segundo lugar, los logros científicos en este nuevo siglo deberían ser siempre guiados por el sentido de la fraternidad y la paz, ayudando a resolver los grandes problemas de la humanidad, y dirigiendo los esfuerzos de todos al verdadero bien del hombre y al desarrollo integral de los pueblos del mundo".

"El resultado positivo de la ciencia del siglo XXI seguramente dependerá en gran medida de la capacidad del científico para buscar la verdad y aplicar los descubrimientos de manera que vayan de la mano con la búsqueda de lo que es justo y bueno", concluyó el Papa.



jueves, 28 de octubre de 2010

Los milagros inéditos del Padre Pío, el Santo de los Estigmas - Habla el autor del nuevo libro, José María Zavala

Los milagros inéditos del Padre Pío, el Santo de los Estigmas
Habla el autor del nuevo libro, José María Zavala
Carmelo López-Arias


MADRID, martes 26 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Se publica en España "Padre Pío. Los milagros desconocidos del santo de los estigmas" (LibrosLibres), en el que el autor, José María Zavala, ha recopilado testimonios de conversiones y curaciones experimentados por su intercesión.

"Nunca había sentido tantos deseos de compartir una experiencia que me ha marcado de por vida", reconoce el autor en esta entrevista concedida a ZENIT, recordando que la canonización de Pío de Pietrelcina (1887-1968), en 2002, batió todos los récords de fieles en la historia.


-¿Cómo se le recuerda al Padre Pío en el convento de San Giovanni Rotondo, donde pasó casi toda su vida?

-José María Zavala: Con inmenso cariño. Hay fieles que siguen percibiendo el intenso perfume de sus estigmas como la mejor señal de que nunca les abandona, esa misma fragancia que dejó helado a más de un incrédulo.


-¿Quedan muchas personas que le trataron íntimamente?

-José María Zavala: Pocas, pero he tenido la gran fortuna de entrevistarlas. Como sor Consolata, una monja de clausura de 95 años que me recibió en el convento para relatarme episodios tan inolvidables como desconocidos. Nunca se lo agradeceré lo suficiente. Igual que a Pierino Galeone, sacerdote octogenario con fama de santo, a quien el Padre Pío curó milagrosamente tras la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo que a Paolo Covino, el capuchino que administró la Extremaunción al Padre Pío. Todos ellos rompen por primera vez su silencio para hablar del Padre Pío en este libro.


-¿Expresan alguna idea común?

-José María Zavala: Todos coinciden en que él hizo lo mismo que Jesús en la tierra: convirtió a los pecadores, sanó a los enfermos, consoló a los afligidos... Cargó con la Cruz durante toda su vida para redimir a los hombres del pecado. El Padre Pío sabía muy bien que sin sacrificio personal era imposible ganar almas para el Señor.


-¿Quién fue el Padre Pío?

-José María Zavala: Un regalazo que Dios hizo a los hombres en pleno siglo XX para que sigan creyendo en Él. Es imposible acercarse con sencillez y sin prejuicios a su figura y permanecer insensible. Conozco a mucha gente cuya fe estaba muerta por falta de obras y que por intercesión suya está ahora muy cerca del Señor, reza y es feliz haciendo felices a los demás.


-¿Hay una relación entre sus horas de confesionario y los estigmas?

-José María Zavala: "Todo es un juego de amor", decía él. De Amor, con mayúscula, por el prójimo; él sabía muy bien que lo mejor se compra siempre al precio de un gran sacrificio. El Padre Pío vivió "crucificado" durante cincuenta años con estigmas en manos, pies y costado que sangraban a diario. Semejante sufrimiento moral y físico era un medio infalible para liberar a muchas almas de los lazos de Satanás. Por eso mismo se pasaba a veces dieciocho horas seguidas en el confesionario.


-Como un nuevo cura de Ars...

-José María Zavala: Ahí radica la grandeza de este hombre de Dios. San Giovanni Rotondo, donde vivió y murió, sigue siendo hoy un auténtico camino de Damasco por el que millares de pecadores retornan al Señor. Es el primer sacerdote estigmatizado en la Historia de la Iglesia, y con unos carismas que le hacen muy especial, desde la bilocación hasta el escrutinio de corazones que le permitía leer el alma de los penitentes.


-"Haré más ruido muerto que vivo", comentó un día. ¿Qué quiso decir?

-José María Zavala: Habría que preguntárselo a los centenares de personas en todo el mundo que por su intercesión siguen hoy convirtiéndose y/o curándose milagrosamente de una enfermedad mortal. Muchos de ellos aportan sus impactantes testimonios en este libro. Podemos afirmar que el Padre Pío sigue obrando hoy desde Arriba más prodigios que cuando estuvo en la tierra.


-Usted recoge algunas conversiones impactantes...

-José María Zavala: Gianna Vinci me relató en Roma uno de esos milagros que le dejan a uno boquiabierto. En cierta ocasión, una mujer enferma de cáncer rogó a su marido, agnóstico, que la llevase a San Giovanni Rotondo, pues había oído que el Padre Pío obraba milagros. El hombre puso una condición: esperaría fuera de la iglesia. Así que entró sola la madre con su hijo de diez años. Gianna Vinci estaba allí y lo vio todo. La mujer se arrodilló en el confesionario del Padre Pío mientras éste indicaba al niño que avisase a su padre. El chiquillo obedeció: "¡Papá, te llama el Padre Pío!", le dijo en la puerta. Pero aquel rapaz... ¡era sordomudo! Emocionado, el padre acabó confesándose y su esposa quedó curada del cáncer al instante.


-¿Cuál es el secreto de la popularidad de este santo?

-José María Zavala: El Amor por los demás, insisto. El Padre Pío sigue recogiendo hoy los frutos de su siembra desde el Cielo. En Italia pude sentir el gran cariño que la gente profesa a este pedazo de santo. Al regresar a Madrid, mientras facturaba las maletas en el aeropuerto, un policía empezó a poner pegas. Pero en cuanto vio el retrato del Padre Pío que llevaba para un amigo, me dejó pasar con una sonrisa. "¡Menudo salvoconducto!", pensé.


-¿Va siendo conocido fuera de Italia?

-José María Zavala: Espero que este libro sirva para darle a conocer más en España, donde ya ha hecho unos cuantos milagros. En Argentina, México, Chile o Filipinas cuenta cada vez con más devotos.


-¿Qué significa este libro en el conjunto de su bibliografía?

-José María Zavala: Es sin duda mi obra más importante. Nunca había sentido tantos deseos de compartir con los lectores una experiencia que me ha marcado de por vida. Dicen que cuando el Padre Pío levanta un alma ya no la deja caer más. Pues eso mismo he comprobado yo en mi propia carne. Invito a todo el que quiera, por muy escéptico que sea, a conocer a este hombre de Dios. Le aseguro que no quedará indiferente.

Más información en http://www.libroslibres.com/




martes, 26 de octubre de 2010

Hoy se presenta “Las Vertientes de la Argentinidad”

Hoy se presenta “Las Vertientes de la Argentinidad”


Buenos Aires, 25 Oct. 10 (AICA).- Un diario argentino, ya desaparecido, tenía como lema una frase de Sarmiento que decía: “Traigo los puños llenos de verdades”. Lo mismo parece decir el padre Aníbal Fósbery en su libro “Las Vertientes de la Argentinidad”, que será presentado hoy, martes 26 de octubre, a las 19.30, en el colegio Fasta Catherina (Soler 5942), en el barrio porteño de Palermo Viejo.

La presentación estará a cargo del doctor Rafael Breide Obeid, rector de la Universidad Católica de La Plata (UCALP).

Según se adelanta, la obra constituye una reivindicación de una de las dos “vertientes” de la argentinidad, esa que se ocultó y silenció cuidadosamente en las celebraciones del bicentenario. Y que también oculta y silencia la historia oficial que se enseña en los institutos educacionales del país.

Se trata de la vertiente tradicional expresada en el federalismo donde se manifiesta la tradición hispano-indiana y que reconoce la composición religiosa de la población, predominante y mayoritariamente católica, que nada sabía de laicismos, ni iluminismos, ni revoluciones francesas.

El licenciado Carlos G. Rossini, vicepresidente ejecutivo de FASTA, explicó que “con motivo de celebrarse este año el Bicentenario de la Revolución de Mayo, donde comienza a gestarse esta ‘nueva y gloriosa nación’ que es la República Argentina, la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino ha querido editar este trabajo del padre Fray Aníbal Ernesto Fósbery, donde el autor intenta mostrar las vertientes más profundas del ser nacional”.

“Nuestros obispos -señaló Rossini- en una declaración del 10 de mayo de este año, afirman: La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria”.

Este enjundioso trabajo del padre Fosbery, de casi 320 páginas, cinco de las cuales citan la frondosa bibliografía que respalda sus aseveraciones, intenta poner de manifiesto los valores culturales, religiosos, jurídicos e históricos que definieron el perfil de la argentinidad. Al editar este libro FASTA pretende ayudar, especialmente a los jóvenes lectores, a comprender esta misteriosa realidad de “don y tarea” que especifica el ser mismo de lo nacional.

Fray Aníbal Fósbery, de 77 años, doctor en Teología, es un sacerdote dominico, miembro de la misma Orden religiosa a la que pertenecía Fray Justo Santa María de Oro, prócer de la independencia nacional.

Es presidente de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino, regente de la Fraternidad Apostólica Sacerdotal Tomás de Aquino, y Gran Canciller de la Universidad FASTA, obras de las cuales es, además, el fundador.

Fue rector de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA, Tucumán), presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas Argentinas y miembro de la CONEAU. Fue presidente de la Organización de Universidades Católicas de América Latina, y miembro del Consejo Directivo de la Federación Internacional de Universidades Católicas.

“Las Vertientes de la Argentinidad”, que será presentado hoy a las 19.30 en Soler 5942, Buenos Aires, fue editado por Editorial Aquinas (editorialaquinas@gmail.com ).



miércoles, 13 de octubre de 2010

De Prada: «A la Iglesia la van a perseguir cada vez con más saña» - José Antonio Méndez

De Prada: «A la Iglesia la van a perseguir cada vez con más saña»
José Antonio Méndez


Don Juan Manuel de Prada es uno de los articulistas más prolíficos del panorama periodístico español, y uno de los pocos que merecen llevar el apellido de católico. Ahora, acaba de publicar, en la editorial LibrosLibres, una recopilación de textos publicados en ABC, XL Semanal, L’Osservatore Romano, Capital y Padres y colegios, bajo el nombre de “La nueva tiranía”. Una denuncia de «la visión hegemónica del mundo que el poder impone al hombre, convirtiéndolo en carne de ingeniería social», casi un trampantojo de la realidad, que De Prada ha dado en llamar el Mátrix progre.


- Pepiño en Fomento, Trinidad Jiménez en Sanidad, González-Sinde en Cultura... ¿Hay signos de esperanza? ¿El Mátrix progre empieza a hacer aguas?

- No, lo que yo llamo el Mátrix progre no se sostiene por grandes cerebros, sino que lo sostienen los súbditos. Y para eso no se necesita a personas inteligentes. Se exalta a las personas mediocres, porque así se le dice a la gente: Podéis ser ignorantes, sin otro mérito que el sectarismo ideológico, y llegar a lo más alto.


- Oiga, y con gente así en el poder, ¿no llegarán a cansarse esos súbditos?

- Al contrario. Que quienes nos gobiernan sean personas lerdas les da mayor autoridad, porque, en esta fase de degeneración democrática, el mérito, la nobleza..., son virtudes que no se reconocen; y frente a la idea cristiana de igualdad (somos iguales en origen y, a partir de ahí, desarrollamos nuestros talentos), el Mátrix progre dice que somos iguales, con independencia de nuestros méritos, esfuerzos y capacidades...


- ¿Cuáles son los riesgos de vivir en la sociedad que impone el Mátrix progre?

- Todas las tiranías son impositivas, muy represoras, y tarde o temprano se muestran así ante los tiranizados, pero lo peligroso de esta nueva tiranía es que provoca grandes adhesiones, porque no impone ni reprime, sino que permite y exalta. Su finalidad es la misma: generar un hombre nuevo, una ingeniería social, pero los métodos utilizados son permisivos. Esto es consecuencia del derrumbamiento de la izquierda clásica, cuyo pensamiento siempre fue dogmático.


- ¿Y cuáles son los nuevos dogmas ideológicos?

- El orden revolucionario de la izquierda siempre fue contra los dogmas cristianos, que se fundan en algo profundamente humano como la necesidad de trascendencia. Los revolucionarios eran materialistas, y por eso terminaron cayendo. La izquierda, para no morir arrastrada por el derrumbe de sus planteamientos, se preguntó qué tenía que hacer para acabar con su enemigo fundamental, que propone una forma de vida alternativa. Y dijeron: «No hay dogmas, el Haz lo que quieras es la única ley». Nos han dicho: Haz lo que quieras, y tu voluntad la convertiremos en ley; tus caprichos, en derechos; y tus pulsiones, en libertades. El poder se convierte en garante de los presuntos derechos, que se han convertido en un totum revolutum de anhelos, intereses y reclamaciones.


- Sin embargo, nos dicen que tenemos más derechos que nunca...

- Y, sin embargo, la gente está más esclavizada que nunca, porque los derechos y libertades han dejado de ser una posesión natural, y sólo tienen existencia si graciosamente el poder los consagra legalmente. Ésta es la gran argucia del Mátrix progre.


- ¿Quiénes son las víctimas de la nueva tiranía del Mátrix progre?

- Las víctimas son los súbditos, que están hipersexualizados e incitados al consumismo; todo es una permanente adoración a Mamón, el ídolo del dinero. Aunque el verdadero enemigo a batir no es ideológico, porque el Mátrix progre ha generado unos patrones mentales, culturales y emocionales que hacen que todo el mundo piense que la única realidad posible es la que impone el poder, con premisas acatadas desde la izquierda y la derecha. Su enemigo real es el que plantea una visión del mundo distinta, quien denuncia que la visión progre se sostiene sobre un expolio de la naturaleza humana. La Iglesia, que devuelve al hombre su necesidad de misterio, de divinidad, de fe, es el enemigo a batir. Nuestra visión de la Humanidad y del mundo es radicalmente distinta.


- ¿De ahí la beligerancia contra todo lo que suene o huela a católico?

- Claro. El enemigo del Mátrix progre no es la derecha, que está domesticada y que, incluso, comparte sus planteamientos. Ideológicamente, el Mátrix progre lo tiene todo atado y bien atado. Lo que teme de verdad es la conversión profunda de la sociedad, la subversión del orden establecido. Teme una visión del mundo que restituya al hombre su naturaleza y la visión trascendente de las cosas. Por eso, a su enemigo, a la Iglesia, lo va a perseguir cada vez con más saña. Ahora, que el Mátrix progre ve peligrar su tiranía, porque se acaba la anestesia de la prosperidad, exacerba el odio antirreligioso, acelera el proceso de destrucción social que es el aborto, los ataques a la familia, el adoctrinamiento... Vendrán épocas de gran tribulación, aunque apasionantes. El Mátrix progre podrá caer, y lo hará, pero caerá haciendo sangre. Eso lo tengo clarísimo.





martes, 12 de octubre de 2010

Un libro para salvar el matrimonio

Un libro para salvar el matrimonio
Ha vendido ya más de seis millones de copias y ahora se publica en España


MADRID, domingo, 10 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- El auge de la conflictividad matrimonial dispara el número de divorcios. Pero antes de llegar a ese punto aún es posible reconducir las cosas. Un libro, "El desafío del amor", está mostrando en todo el mundo cómo es posible y ahora se publica en España.

Todo comenzó con la película "Fireproof" en 2008. Una cinta que por su presupuesto (apenas 500 mil dólares) y su trama (sobre el matrimonio) no debía estar llamada a la fama.

Y sin embargo más de un millón y medio de norteamericanos acudieron a verla, convirtiendo esta producción en un éxito inesperado para el cine independiente.

El protagonista de la película es un heroico bombero que está casado con la atractiva y eficaz relaciones públicas del hospital del condado. La realidad es que ni uno ni otro sienten ya lo que les unió en principio. Sin embargo, donde falta el sentimiento, aún se mantiene en pie la voluntad, al menos en la medida suficiente para que el marido acepte jugárselo todo a una última carta para reconquistar a su mujer: poner en práctica un libro que le regala su padre, "El desafío del amor".

Fueron tantas las peticiones de los espectadores que habían acudido a ver la película, que los guionistas de "Fireproof" se vieron obligados a editar ese libro, "un reto de cuarenta días que cambiará tu matrimonio".

El éxito no se hizo esperar. En Estados Unidos se vendieron en pocos meses más de cinco millones de ejemplares de "El desafío del amor"; en los países americanos de lengua española 375 mil, y en Brasil 180 mil.

Stephen y Alex Kendrick comienzan el libro con esta "advertencia": "Este viaje de cuarenta días no puede tomarse a la ligera".

"Es un cambio desafiante, a menudo difícil, pero también increbíblemente satisfactorio. Para aceptar este desafío, debemos tener plena conciencia de lo que representa y tomar una firme determinación".

"Si estás dispuestos a comprometerte día a día durante cuarenta días, los resultados podrían cambiar tu vida y tu matrimonio. Considéralo como un desafío de parte de quienes lo aceptaron antes que tú", concluyen los Kendrick.


Más información en http://www.libroslibres.com/



viernes, 8 de octubre de 2010

Mons. Aguer: Retiro de cruces dejará sociedad a merced de relativismo

Mons. Aguer: Retiro de cruces dejará sociedad a merced de relativismo


BUENOS AIRES, 05 Oct. 10 (ACI).- El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, criticó el llamado de la jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay, de retirar los crucifijos de los despachos judiciales, pues ello significará dejar a la sociedad huérfana de valores trascendentes y a merced del agnosticismo y relativismo ético.

Durante el programa Claves para un Mundo Mejor, el Prelado señaló que se quiere "recluir la expresión religiosa al ámbito de lo privado", teniendo en cuenta que "la iniciativa ha sido planteada esta vez por una persona que ha hecho pública manifestación de ateísmo".

Mons. Aguer recordó que el crucifijo es, más allá de su valor para los cristianos, "un signo universal que exalta el amor entre los hombres y el triunfo del bien sobre el mal". Por ello, señaló que "no se puede pensar que en la Argentina, donde reina pacíficamente la libertad de cultos, alguien pueda sentirse traumatizado porque haya crucifijos en los despachos de los jueces".

"Ni los procesados, resulten inocentes o culpables, ni los mismos jueces. Unos y otros pueden reconocer en el signo de la cruz el misterio de una justicia superior; mejor aún, el misterio de una misericordia que supera al juicio de los hombres. Si quienes deben administrar justicia contemplaran asiduamente el sacrificio no habría tantas quejas contra ellos", afirmó.

Sobre la laicidad del Estado invocada por Argibay, Mons. Aguer explicó que "la neutralidad religiosa del estado no puede ser absoluta porque la absolutización de esa neutralidad conduce inevitablemente al ateísmo del estado. Con lo cual la neutralidad dejaría de ser tal".

"El ejemplo más característico es el del estado soviético que mantuvo siempre en su Constitución escrita la afirmación de la libertad de culto pero fue un monstruo perseguidor de la Iglesia durante 70 años, y de toda religión", recordó.

El Arzobispo de La Plata recordó que la cultura argentina está impregnada por el hecho religioso, tal como lo muestran "las grandes manifestaciones de piedad popular: la Fiesta del Milagro en Salta, del Mailín en Santiago del Estero", las peregrinaciones a Luján, a Itatí, a San Nicolás. "Todo eso significa que en el pueblo argentino existe una profunda religiosidad enraizada en la tradición católica. La fe tiende a hacerse cultura e impregna de sentido religioso todo lo que el hombre hace", indicó.

Mons. Aguer advirtió que el llamado de Argibay a retirar los crucifijos está dentro de las "minorías autodenominadas 'progresistas' que van a contrapelo de la vida de la sociedad e ignoran o desprecian los sentimientos de la mayoría de nuestro pueblo. La expresión religiosa es para nuestro pueblo signo de un auténtico humanismo".



miércoles, 6 de octubre de 2010

El libro del Papa “Los apóstoles y los primeros discípulos de Cristo”, cumple un año

El libro del Papa “Los apóstoles y los primeros discípulos de Cristo”, cumple un año


Una reflexión sobre hombres y mujeres que “brillan como estrellas de primera magnitud en la historia de la Iglesia”


"Los apóstoles y los primeros discípulos de Cristo" es una recopilación de las catequesis de Benedicto XVI centrada en la presentación de los Apóstoles, su experiencia personal al lado de Jesús y los sucesos destacados de sus vidas. Estas reflexiones sobre la Iglesia primitiva se completan con perfiles de otros personajes relevantes, hombres y mujeres que “brillan como estrellas de primera magnitud en la historia de la Iglesia”.

Joseph A. Ratzinger, Papa de la Iglesia Católica desde 2005, nació en Baviera en 1927. Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es autor, entre otras obras, de «Mi vida: recuerdos (1927-1977)» (2005), «Introducción al cristianismo: lecciones sobre el credo apostólico» (2007) y del éxito de ventas «Jesús de Nazaret» (2007).

La antología acompaña al lector en un recorrido por los testimonios del cristianismo naciente que mencionan los escritos neotestamentarios. Un itinerario articulado en diversas etapas que nos introduce en un conocimiento directo de los apóstoles, a quienes Jesucristo confió un depósito de verdad vivo y siempre actual.

Éste es un libro en el que Benedicto XVI combina de nuevo la profundidad y claridad de pensamiento, lo que hace de esta obra un texto de fácil lectura, al mismo tiempo que erudito. El resultado es un libro que posee una sabia reflexión doctrinal, en el que no faltan rasgos históricos y psicológicos notoriamente conseguidos.



domingo, 19 de septiembre de 2010

Curación de un juez permitirá beatificación del Cardenal Newman

Curación de un juez permitirá beatificación del Cardenal Newman


ROMA, 17 Sep. 10 (ACI).- Uno de los cuatro diáconos que participarán en la Misa de beatificación del Cardenal John Henry Newman en Birmingham, evento central de la visita del Papa Benedicto XVI a Reino Unido, es John Sullivan, un juez estadounidense de 71 años de edad que inexplicablemente superó una grave dolencia de columna por intercesión del futuro beato.

Andrea Ambrosi, postulador de la causa de canonización del Cardenal Newman, relató el milagro en L'Osservatore Romano notando que el hecho sucedió "no en Europa, donde Newman era más conocido, sino en Estados Unidos en donde está la mayor cantidad de sus devotos. El segundo motivo de interés está en que el protagonista es un juez, un magistrado del tribunal distrital de Plymouth, una persona habituada a verificar las verificaciones".

El tercer motivo, señala Ambrosi, "consiste en el hecho de que uno de los más convencidos del milagro fue el mismo cirujano" que atendió a Sullivan, "Robert Banco, jefe del departamento espinal del New England Baptist hospital de Boston, uno de los más prestigiosos médicos de cirugía ortopédica en Estados Unidos".


La historia del milagro

En junio del año 2000, John Sullivan comenzó a sufrir dolores en las piernas que no le permitían caminar. El médico le explicó, con una radiografía en la mano, que algunas vértebras lumbares estaban hundidas y bloqueaban un área crítica del canal espinal tocando la médula y los nervios femorales. Esta condición crónica le impedía caminar y le sugirió consultar a un neurólogo.

Esa misma noche, relata Ambrosi, Sullivan vio un programa en la televisión sobre la vida y obra del Cardenal Newman, que le era hasta ese momento desconocido. "Fue tocado por aquella extraordinaria figura y comenzó a rezarle con fervor, confiándole sus sufrimientos. La mañana siguiente se sintió mejor, como para volver a caminar".

Tras consultar a dos neurólogos quienes confirmaron la dolencia, este diácono llegó hasta el doctor Robert Banco, considerado el mejor cirujano de Boston. En mayo de 2001 el dolor era insoportable y caminaba muy mal. Este médico le dijo que era momento de operarlo por lo que Sullivan intensificó sus oraciones al Cardenal Newman.

Tras sólo seis días de una complicada operación, Sullivan fue capaz de caminar ayudado de un bastón. Sullivan había implorado a Newman: "por favor cardenal ayúdame a caminar, ayúdame a seguir mi camino".

Evidentemente, prosigue Ambrosi, esta fervorosa oración encontró en el Cardenal una respuesta inmediata. "Sullivan se levantó, comenzó a caminar, no tuvo más dolores y no tuvo necesidad de someterse a terapia alguna. En septiembre retomó su vida normal, dedicándose a la enseñanza.

El 2 de octubre hizo una visita de control. El doctor Banco se sorprendió al encontrarlo perfectamente curado luego de una operación de este tipo, y al verlo nuevamente en febrero de 2002 curado al 100 por ciento, dijo "no haber visto nunca una curación tan veloz ni completa, inexplicable desde el punto de vista científico".



miércoles, 15 de septiembre de 2010

VII Jornada de Psicología Cristiana “Familia y Sexualidad”

VII Jornada de Psicología Cristiana
“Familia y Sexualidad”
Viernes 1º de Octubre de 2010


PROGRAMA


9 hs. Inscripción

9,30 hs. Pbro. Dr. Ignacio Andereggen
El valor pleno de la concepción cristiana frente a las líneas dominantes de la psicología contemporánea

10,30 hs. Pausa

11 hs. Dra. Mariana De Ruschi
La sexualidad en la vida familiar y su relación con la salud psicológica

Lic. Andrea Piscicelli
Unidad y diversidad en el Matrimonio

12 hs. Pbro. Gabino Tabossi
La educación para la verdadera sexualidad en la pastoral

Dra. Zelmira Seligmann
Las consecuencias de la fornicación en la realización vocacional

13 a 14,30 Pausa

14,30 hs. Concierto

15,30 hs. Lic. Fernando García Diez
La homosexualidad: casos prácticos

Dr. Pedro Andereggen
El matrimonio homosexual en el ordenamiento jurídico argentino

16,30 hs. Pausa

17 hs. S.E.R. Mons. A. Baseotto
El Magisterio de la Iglesia y la moralidad en el campo sexual

18 hs. Pbro. Horacio Bojorge S.J.
Presentación del libro “¿Qué le pasó a nuestro amor? Respuestas divinas a preguntas humanas”

19 hs. Panel de Conclusiones

20 hs. SANTA MISA


Universidad Católica Argentina
“Santa María de los Buenos Aires”
Auditorio Monseñor Derisi
Edificio Santo Tomás Moro
Alicia M. de Justo 1400


Inscripción, el día de la Jornada
Público en general $30
Estudiantes $20



martes, 14 de septiembre de 2010

Teologías Deicidas: "Creemos que estamos ante un estudio definitivo sobre Juan Luis Segundo" - Francisco José Fernández de la Cigoña

Teologías Deicidas: "Creemos que estamos ante un estudio definitivo sobre Juan Luis Segundo"
Francisco José Fernández de la Cigoña


Sobre el libro de Horacio Bojorge: Teologías Deicidas. El Pensamiento de Juan Luis Segundo en su Contexto. Ediciones Encuentro, Madrid 2000, 380 págs.


Juan Luis Segundo, uno de los más conocidos “teólogos de la liberación”, fallecido en 1996, ha sido objeto de un estudio detallado, pormenorizado y crítico por otro jesuita, también uruguayo, situado en las antípodas de su pensamiento. El análisis es demoledor y tras él creo que bien se puede decir que Segundo no sólo ha muerto físicamente sino también ideológicamente. Creo que la famosa Teología de la liberación que tantas preocupaciones causó en su día está dando las últimas boqueadas. A acelerar su agonía y anticipar su muerte sin duda contribuirá este trabajo serio y profundo que no deja títere con cabeza en el tinglado segundista.

Con gran aparato crítico, no sólo del universo de Segundo sino de todo el movimiento liberacionista, vale la pena enunciar el Índice para que el lector pueda apreciar la densidad y la universalidad del volumen, ya que introducirnos en las tesis del jesuita heterodoxo o en la réplica de su hermano de Orden nos llevaría muchas más páginas que las propias de una recensión.

Comienza con una breve introducción en la que justifica el por qué de su contundente crítica, de la que merece la pena destacar el apoyo jesuítico a las teorías de Segundo que a juicio de Bojorge, que compartimos, “suscita la fundada impresión de que la Compañía misma asume y difunde como propias las doctrina de Juan Luis Segundo” (13). Es, por tanto, una obra escrita contracorriente y por tanto más meritoria. Ojalá no sea una tormenta de verano sino el comienzo de una rectificación doctrinal de la Orden ignaciana que en sus últimos tiempos había dejado de ser valladar firmísimo de la ortodoxia para alinearse abiertamente en posiciones no ya de vanguardia sino incluso situadas en el campo enemigo. Cierto que no es el primer jesuita que apunta críticas al uruguayo liberacionista, de ellos y de otros autores se vale repetidamente Bojorge, que ha buscado como una zona de seguridad, así como con el actual Prepósito general de la Compañía, Kolvenbach, para los seguros ataques que le van a venir de los epígonos y corifeos del criticado. Aunque también es posible que, ante la contundencia de sus argumentos, sea la conspiración del silencio la que se abata sobre el libro.

“La Esjatología cercenada” es el título del primer capítulo (23-44). Y Bojorge resalta el significativo silencio de Segundo sobre la vida eterna, consecuencia del moralismo inmanentista en el que se mueve. Las consecuencias de este secularismo quedan perfectamente reflejadas en la crítica de Bojorge.

En el capítulo segundo (45-70), “Vicios de argumentación lógica, teológica y escrituraria”, estudia su estilo argumental que califica de sinuoso, resbaladizo y hasta contradictorio en un permanente intento de no ser “pillado” por la censura. Muchas de esas acrobacias son traídas a colación por Bojorge así como los textos de comentaristas indignados ante tanta pirueta, ante tanta cita truncada y falseada. Sus insuficiencias escriturísticas, evidentes, terminamos por no saber si son producto de su escasa ciencia o un ejemplo más de su estilo argumental, si bien Bojorge concluye que son manifestaciones de su pensamiento gnóstico y sofista.

En el capítulo tercero, “Errores acerca de la Revelación y de la hermenéutica” (71-91), continúa acotando las graves limitaciones segundistas que vienen a convertir la Revelación no en un conocimiento de lo que Dios quiso revelarnos sino en una pedagogía hacia un modo de vivir. Señala, con todo acierto, las influencias modernistas, suponemos que más coincidentes que conscientes, tesis para nosotros muy grata pues muchas veces hemos denunciado el pensamiento “neomodernista” que nos invade. La consecuencia es una absoluta relativización de las verdades reveladas que dejan de tener importancia en cuanto tales para ser simplemente un impulso, un sentimiento, una solidaridad que después veremos a dónde nos lleva. El análisis de la interpretación filantrópica que hace Segundo de Mateo 25, 31-46 nos parece un acierto más de Bojorge. Y efectivamente lo que sostiene Segundo es un reduccionismo de la fe.

En el capítulo cuarto analiza la “Actitud ante el Magisterio” del uruguayo (92-129), que podríamos sintetizar grosso modo en que no existe Magisterio sino Historia. Claro que no niega el primero abiertamente para no colocarse en el punto de mira de las denuncias. Pero, si no es necesaria su actuación para las Iglesias y si cuando actúa, actúa mal, ¿qué conclusión debemos extraer?. Y si para ello se alteran los textos, aun peor.

En el capítulo quinto: “Recomendación y defensa del marxismo” (130-150) llegamos a la concretización de la ideología neomodernista. El lector que hoy se encare con estas páginas, después del derrumbe del comunismo, podrá pensar en que era un sostenedor de absurdas tesis. No podemos perder de vista que el abanderamiento del marxismo por la teología de la liberación se hacía en años en que el comunismo era un peligro cierto y gravísimo para la Humanidad y para la Religión. Que millones y millones de seres humanos estaban esclavizados por un sistema que contaba los mártires católicos por millares y millares. Su apología, aun con broma, resultaba un poco pesada. Lo que era, verdaderamente, sólo podemos calificarlo como una traición a la Iglesia. Pero Segundo era un teólogo sui generis dentro de los de su corriente. No aprendió nada del pueblo con el que nunca se mezcló. Era un teólogo burgués que todo lo estudio en los libros y que se movía encantado en los ambientes burgueses. Lo de los pobres eran elucubraciones hechas en cómodos despachos. Aunque no por ello menos peligrosas. Los pobres entendidos, naturalmente, desde el prisma de la Teología de la Liberación, pues, en el sentido evangélico, son consustanciales a la predicación de Jesucristo. Las consideraciones de Bojorge al respecto nos parecen, una vez más, incontestables.

“La adoración de la Historia: la fe neguentrópica” (151-178) es el título del capítulo sexto. El determinismo materialista al que se inclina Segundo en su interpretación de la Historia queda también pulverizado desde el pensamiento católico por Bojorge. Metz y Teilhard son las fuentes que detecta el autor en el pensamiento de Segundo al respecto así como algunas teorías físicas. Y como se las da de teólogo la consecuencia inmediata es identificar la historia de la humanidad con la Historia de la Salvación. Y hasta Dios es histórico pues es el dios de cada momento, conocido por una fe cambiante.

“Intermezzo histórico: la inversión antropocéntrica, naturalismo y gnosis” (179-217), es el capítulo séptimo. Y en él parece apartarse el autor del pensamiento de Segundo, expuesto hasta el momento con numerosas referencias textuales, para estudiar una serie de hechos que tienen al menos un aire de familia con el pensamiento del uruguayo. La Reforma protestante, el naturalismo, Barth, el secularismo, la muerte de Dios, Maritain, o al menos un Maritain, el progresismo, el nuevo gnosticismo, la New Age...

“El giro antropocéntrico en Juan Luis Segundo: del misterio divino al proyecto humano” es el título del capítulo octavo en el que se vuelve al pensamiento del uruguayo (218-246). Que sigue en ello la huella de otros precursores en una mezcla de naturalismo y deísmo. El Misterio desaparece, la fe vuelve a las exposiciones modernistas de comienzos del siglo XX y el antropocentrismo se impone al servicio de la historia. La eficacia política será el criterio fundamental para juzgar la fe aunque, si a ello hubiéramos de atenernos, menudo fracaso el de la teología de la liberación. Y por ese camino se llega, como muy bien percibe Bojorge, no a lo contrario del integrismo sino a un integrismo contrario, propagandista de la leyenda negra anticatólica e instrumento de la persecución de la fe. No es de extrañar que los enemigos de la Iglesia se vuelquen en elogios a Segundo.

“¿Es Teología el pensamiento de Juan Luis Segundo?” (247-276). La conclusión del capítulo noveno será negativa. O si es teología es teología modernista y no católica. Su propósito de hacer teología para laicos en crisis de fe, y entendida la fe cual él lo hace, nos lleva a un puro existencialismo sustraído a cualquier criterio normativo.

El capítulo décimo lleva por título “Acedia ante el pueblo creyente” (277-302). Y comienza por estas reveladoras palabras: “Las obras de Juan Luis Segundo reflejan el tipo de pensamiento secularista: tolerante y simpático con el así llamado hombre de hoy, por el que se entiende preferentemente el ateo o el creyente en crisis de fe. Por el contrario, ese pensamiento es intolerante, sarcástico y predispuesto contra el creyente, al que Juan Luis Segundo zahiere frecuentemente con ironías o frases ofensivas para su sensibilidad. Sobre el creyente recae una sospecha sistemática, lo cual equivale a decir una condenación previa al juicio”.

Le fastidian los “idólatras de Jesús”, los que, en teoría, debían ser los suyos. Como señala Bojorge, es un ejemplo más, desgraciadamente no el único, de ese complejo de culpa católico dispuesto a pedir perdón no ya por los pecados que los hijos de la Iglesia hayan podido cometer sino hasta por las glorias de la Iglesia y por la Iglesia misma. Y ello, contra lo que puedan creer, es un verdadero obstáculo para el diálogo con el ateísmo por el que tanto suspiran. El testimonio aducido de Leo Moulin es apabullante. La auto-antipatía y el precio del desdibujamiento de la identidad cristiana les convierte en unos compañeros de viaje y no en unos interlocutores. El masoquismo segundista es un caso más de un fenómeno por desgracia demasiado difundido en la Iglesia de hoy. Por tanto su Eclesiología nace ya con mucho plomo en el ala hasta convertirse en una verdadera antieclesiología. Sus fuentes están descritas con precisión por Bojorge: Bloch, Metz, Rahner, Machovec...

“Eclesiología gnóstica y elitismo” (303-326) es el título del undécimo y penúltimo capítulo consecuencia lógica del anterior. Su pensamiento sobre la Iglesia es una verdadera reducción de la fe que Bojorge analiza con detallada precisión. Las comunidades populares concientizadas, no el pueblo de Dios, al que rechazan por crédulo, supersticioso, obediente a la jerarquía, Iglesia-institución, amante de la Virgen – el texto sobre Guadalupe es sobrecogedor -, manipulado por el clero..., son la Iglesia del futuro y la Iglesia de Segundo. Y curiosamente su Iglesia popular es una Iglesia aristocrática basada en el esfuerzo y no en el amor. Kant una vez más en el horizonte. Y Lenin. Y Ortega y Gasset...

Concluye su importante con un breve capítulo “Señalaciones de heterodoxia” (327-335). La “herejía criptógama” rahneriana la ve Bojorge evidente en Segundo, cuyos errores fueron calificados por los obispos uruguayos de “ruinosos para la fe” e incursos en lo rechazado por la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la teología de la Liberación. Su Cristología, en su deseo de hacerla aceptable a los ateos, compromete la divinidad de Cristo. La Revelación pasa a ser un magma inconsciente e incompleto. La Historia la “Gran Marcha” del Mundo. Y la praxis lo único realmente importante. La gracia queda diluida y los sacramentos serán meros instrumentos de liberación humana. Así ha podido decir Carlos Saraza: “Estamos ante el proyecto de una «nueva religión», resultado de una mezcla de pelagianismo, protestantismo, racionalismo, modernismo, marxismo, progresismo. Se trata de una nueva religión, con un nuevo dogma y una nueva moral, ajena a la Iglesia de siempre”.

La Conclusión de Bojorge es brevísima (336-341). En verdad ya estaba todo concluido. El pensamiento de Segundo no es serio ni riguroso. Su teología no fundamenta una espiritualidad. A lo más, una pseudoespiritualidad, una espiritualidad gnóstica alejada de los contenidos esenciales de la fe católica. Además, no es teología. No conserva el depósito de la fe.

El libro concluye con tres Anexos: “El culto idolátrico” (342-348), “Reducción de la fe a gnosis” (349-359) y “Sobre el ateísmo del creyente” (360.367) que son tres glosas de textos segundistas sobre materias ya mencionadas pero en las que ahora se extiende Bojorge si cabe con más acritud aunque no con menos acierto. Son comentarios textuales demoledores de unos textos demoledores.

Por último, el libro contiene una utilísima y muy elaborada “Bibliografía selectiva de y sobre Juan Luis Segundo” (369-380) en la que distingue, en las obras del uruguayo, sus libros, los artículos en revistas o en obras colectivas y las traducciones a otras lenguas; y en las que se escribieron sobre él: los libros, las reseñas, estudios y juicios sobre sus obras en revistas y obras colectivas, las tesis y disertaciones académicas y los elogios póstumos.

Creemos que estamos ante un estudio definitivo sobre Juan Luis Segundo. Del que queda pulverizado. Esos fenómenos eclesiales de frontera suelen acabar con su fallecimiento o, como muchos, con el de sus más allegados que, si les sobreviven largo tiempo, hasta ellos se van olvidando del amigo muerto que ha dejado de tener rentabilidades académicas: ya no puede comentar trabajos, citar en sus libros, invitar a congresos y reuniones, firmar manifiestos contra el Papa o la curia... ¿Quién se preocupa hoy de Loisy o de Tyrrel, de Murri o de Teilhard?. Hasta se va apagando la estrella de los más recientes aún estando calientes sus cadáveres. Chenu, Congar, Rahner, Häring... Enseguida pasan a ser únicamente objeto de historiadores de la época. Segundo ya se ha ido. Y siendo de mucha menor talla que los citados, su estrella se apagará bastante antes. Hoy ya apenas titila. Pero convenía extender el certificado de defunción. Esto ha hecho brillantemente, extensamente, teológicamente, católicamente, el padre Horacio Bojorge, de la Compañía de Jesús. Ojalá, como dijimos al principio, esta obra y este jesuita no sean aislado fenómeno sino la vuelta del instituto ignaciano a la trinchera que nunca debió abandonar. La de la defensa de la Iglesia.



Fuente: Verbo (Madrid), (Ag-set-oct 2001) Nº 397-398 pp. 766-772



viernes, 10 de septiembre de 2010

"El origen del hombre": documentales que "centran" los patinazos de Stephen Hawking

A esta púlsar -estrella de neutrones que emite radiación pulsante- le llaman la Mano de Dios




"El origen del hombre": documentales que "centran" los patinazos de Stephen Hawking


En ellos, 30 científicos distinguen entre la ciencia real y el cientifismo o la metafísica atea


"El Origen del Hombre" es una serie de nueve documentales de Goya Producciones (http://www.goyaproducciones.com/) que investigan el desarrollo del Universo desde el “Big Bang” hasta los primates, los homínidos, y el triunfo del “Homo Sapiens”. La serie se plantea las grandes preguntas: ¿cómo nació el Universo?, ¿surgimos por azar?, ¿hubo una inteligencia que guió la evolución?.

Entre los 30 científicos y expertos consultados en esta serie, los hay creyentes (judíos, católicos o protestantes) y los hay que no tienen afiliación religiosa.

Christian de Duve, premio Nobel de Medicina y experto en bioquímica, recuerda en el reportaje que la teoría de que el mundo era eterno ya la defendía el astrónomo Fred Hoyle, quien inventó el nombre despectivo "Big Bang" para referirse a la teoría que defendía el sacerdote y físico Georges Lemaître, a la que acusaba de ser "demasiado religiosa". Cuando años después se pudo rastrear la "radiación de fondo", el "eco" del Big Bang, quedó claro que la física del cura Lemaître era la correcta.

Michel Ghins, filósofo belga de la Universidad de Lovaina especializado en filosofía de la física, afirma en el documental que la teoría de “los universos múltiples” fue ideada directamente para escapar a la hipótesis de un Dios creador del mundo. Además de no tener ninguna base empírica ni física, Ghins considera que incluso si hubiese múltiples universos... ¿qué impediría a Dios ser el autor de todos ellos?. Dios sería, incluso, "más" Creador todavía.

Para Evandro Agazzi, de impresionante currículum filosófico (Presidente de la Academia Internacional de Filosofía de la Ciencia, en Bruselas; Presidente Honorario de la Federación Internacional de Sociedades Filosóficas; Presidente Honorario del Instituto Internacional de Filosofía, en París) el azar no puede explicar la existencia del mundo. Afirma que los que creen explicarlo todo a partir de alguna ciencia positiva caen en una “actitud reduccionista que en realidad es anticientífica”. [Véase, por ejemplo, esta entrevista que se le realizó en español en la Universidad de Navarra ].

Thomas Glick, especialista en Historia de la Ciencia de la Universidad de Boston, critica que haya "fundamentalistas del materialismo" que se fabrican una especie de religión o metafísica, “pero nadie confunde esto con ciencia”.

Werner Arber, microbiólogo suizo y Premio Nobel de Medicina por sus trabajos sobre los enzimas de restricción (el "corta y pega" que hoy usan todos los genetistas) no ve incompatible los datos científicos con una lectura razonable de la Biblia. “Yo puedo leer en el Génesis, al comienzo del Antiguo Testamento, que el mundo fue creado en varios periodos, y para mí, esos varios periodos son precisamente evolución”, afirma.

Cees Dekker, premiado especialista holandés en biofísica molecular, recuerda que "el método de la ciencia por si mismo no es cristiano ni es ateo. Ciencia y religión no están en conflicto. Y la ciencia en sí misma encaja muy bien con la visión cristiana del mundo".

Los documentales “El Origen del Hombre” denuncian que a la ciencia se le hace decir cosas que en realidad no dice, manipulándola al servicio de ciertas ideologías, entre ellas el darwinismo ideológico. En el capítulo dedicado a Darwin, por ejemplo, se recuerda que el naturalista inglés fue manipulado a favor del racismo, tanto por parte del marxismo como en la Alemania nazi y en Estados Unidos. La Iglesia católica, por su parte, no condenó a Darwin y dictaminó que la evolución podría haberse dado dentro de la creación, sin excluir que fuese querida y guiada por Dios. La serie señala los excesos del ateísmo ideológico por un lado, y por otro de los fundamentalistas que hacen una lectura literalista de cada frase de la Biblia.

Trailer del documental:






miércoles, 8 de septiembre de 2010

El verdadero concepto del amor, palabra hoy tan desgastada

El verdadero concepto del amor, palabra hoy tan desgastada


Buenos Aires, 7 Set. 10 (AICA).- Tan importante como renovar diariamente la oración, la adoración, el agradecimiento y el sentido del obrar es tener las ayudas para hacerlo. “Amar y sentir a Dios”, el libro de Eduardo María Volpacchio, es un nuevo y excelente auxiliar para ello. En primer lugar se hace cargo del primer mandamiento, el que resume todos los demás. Pero también habla del sentir, y allí ¿qué pasa cuando Dios resulta para el hombre el Dios escondido –como dijo el salmista– y sólo se nos presenta el deber?. ¿Qué sucede cuando dejamos de sentir amor por nuestro prójimo?. Son preguntas que el autor hace junto a los lectores y ayuda a responderlas en consecuencia. Aclara que “entramos en un terreno lleno de paradojas. Hablaremos del papel fundamental de los sentimientos, al tiempo que explicaremos que no pueden funcionar solos”.

En primer lugar, el autor se concentra en el verdadero concepto del amor, palabra tan usada que sufre desgastes, contradicciones y confusiones. Por eso Volpacchio “rescata al amor” de alguno de estos equívocos, tal como es el programa de Benedicto XVI.

Con sencillez y profundidad va desarrollando diferentes ángulos del tema central de la vida cristiana: amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Y en uno de sus capítulos entrega “Diez claves del progreso interior”. Y propone aprender a disfrutar del cristianismo.

El autor escribió “Amar y sentir a Dios” a través de veinte años de meditación; la recomendación es leerlo de la misma manera, despacio. Entre las lecturas que están relacionadas con el tema, el autor destaca el Catecismo de la Iglesia católica, en sus capítulos II y III. Las encíclicas de Benedicto XVI y los escritos de san Josemaría Escrivá.

Eduardo María Volpacchio es un sacerdote argentino, de la prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Fue ordenado por Juan Pablo II. Es doctor en Teología por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, de Roma. Ejerció el ministerio del sacerdocio en Tucumán y Uganda. Actualmente lo hace en San Isidro.

“Amar y sentir a Dios”, de 252 páginas, fue editado por Ediciones Logos, avenida Santa Fe 2009, Buenos Aires.



“Conociendo al enemigo”, un ensayo para salir de la ignorancia

“Conociendo al enemigo”, un ensayo para salir de la ignorancia
El autor explica quiénes son y cómo actúan los enemigos de la Iglesia


MADRID, lunes, 6 septiembre 2010 (ZENIT.org).- De reciente publicación, Conociendo al enemigo, es un ensayo de José González Horrillo en el que el autor identifica y explica cómo actúan los grupos y personas enemigos de Dios y de la Iglesia, fuera y dentro de la misma.

José González Horrillo, autor también de Manual Básico para Católicos sin Complejos, que ha tenido un inusitado éxito de ventas, y va por su cuarta edición, en este nuevo ensayo muestra de una forma divulgativa todos aquellos entornos sociales e ideológicos que se predisponen en contra de la fe católica y sus practicantes.

El ensayo Conociendo al enemigo, de la editorial Sekotia, tiene un subtítulo: "Quiénes son y cómo actúan los enemigos de Dios y de su Iglesia". Y una frase en portada: "Conocer a quién puede hacerte mal es un signo de inteligencia, porque sabrás cómo y de quién defenderte".

Propone una lectura sosegada en la que se podrá descubrir quién manipula el pensamiento; cómo afecta desde la política (a la derecha y a la izquierda) al pensamiento social o quiénes, desde dentro de la Iglesia, pretenden confundir a personas de buena fe.

En opinión del autor, los cristianos están siendo atacados de manera sistemática desde diferentes frentes por su fe, su estilo de vida, su testimonio moral, su comportamiento en la sociedad, por ello es necesario estar informados porque el desafío a batir no es tanto el mal como la ignorancia.

En la presentación del libro se afirma: "El amor a nuestros enemigos, a los que nos odian, a los que nos persiguen, debe estar siempre activo en nuestro corazón, pero nuestra disponibilidad para luchar contra la injusticia y la mentira, tampoco nos puede faltar".


Para saber más:



Reeditado un texto de Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia

Reeditado un texto de Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia
Una intervención en la radio del teólogo “rescatada” por “Humanitas”


SANTIAGO, lunes 6 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Una intervención en una radio alemana del teólogo Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia ha sido rescatada y publicada en español por la revista de antropología y cultura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Humanitas (http://www.humanitas.cl/).

El director de la publicación Jaime Antúnez, en un acto de presentación de esta última edición (la número 59), explicó que se trata de una reflexión desarrollada en el año 1968 por el joven profesor Ratzinger, entonces sacerdote y catedrático en Tubinga, con el titulo: "¿Bajo que aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000?".

"Hay que hacer la composición de lugar del terremoto cultural que se vivía tanto fuera como dentro de la Iglesia en esos años finales de la década de los sesenta, cuando se compuso este texto", expresó el director de Humanitas.

Con la profundidad e inigualable claridad que le es propia, el actual Papa penetra aquí en las causas de lo que se vivía en ese momento y describe, con cuarenta años de antelación, un futuro que no es distinto del que se va hoy diseñando. Se trata, pues, de una lectura altamente recomendable para entender un tiempo como el actual, cargado para la Iglesia de crecientes problemas internos y ataques externos, explicó Antúnez.

"En tiempos de violentas convulsiones históricas en las que parece desvanecerse lo que ha sucedido hasta ese momento, y abrirse algo que es completamente nuevo, el ser humano necesita reflexionar sobre la historia, que le hace ver en su justa medida el instante irrealmente agrandado", aconseja en su ensayo el entonces profesor Ratzinger.

El actual Papa recordaba, entre otros momentos dramáticos, cuando Pío VI, secuestrado por las tropas de la joven república francesa, murió prisionero en Valence en 1799.

Ya tres años antes uno de los dirigentes de la república había escrito: "Este viejo ídolo será destruido. Así lo quieren la libertad y la filosofía... Es de desear que Pío VI viva todavía dos años, para que la filosofía tenga tiempo de completar su obra y de dejar a este lama de Europa sin sucesor". Y muchos temieron que sería así, acota en su reflexión.

No se hace allí ilusiones tampoco, acerca de los tiempos de prueba que, con agudo realismo, avizoraba para hoy. Afirmaba en efecto el doctor Ratzinger, en esos años sesenta, que le "parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuertes sacudidas".

Mas agregaba en seguida que está totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no será en ningún caso la Iglesia del culto político, la de las grandes palabras de quienes nos profetizan una Iglesia sin Dios y sin fe, realidad completamente superflua y que por eso desaparecerá por sí misma.

"El futuro de la Iglesia puede venir y vendrá también hoy sólo de la fuerza de quienes tienen raíces profundas y viven de la plenitud pura de su fe", afirma Ratzinger.

Y agrega: "El futuro no vendrá de quienes sólo dan recetas. No vendrá de quienes sólo se adaptan al instante actual. No vendrá de quienes sólo critican a los demás y se toman a sí mismos como medida infalible. Tampoco vendrá de quienes eligen sólo el camino más cómodo, de quienes evitan la pasión de la fe y declaran falso y superado, tiranía y legalismo, todo lo que es exigente para el ser humano, lo que le causa dolor y le obliga a renunciar a sí mismo. Digámoslo de forma positiva: el futuro de la Iglesia, también en esta ocasión, como siempre, quedará marcado de nuevo con el sello de los santos. Y, por tanto, por seres humanos que perciben más que las frases que son precisamente modernas. Por quienes pueden ver más que los otros, porque su vida abarca espacios más amplios".

Al concluir el acto de presentación en el Salón de Honor de la Universidad Católica de Chile lleno de público y presidido por las autoridades de esa casa de estudios, el director de Humanitas expresó que le parecía pertinente agregar que "todos los presente aprecian en Benedicto XVI, como en su venerable antecesor, el Papa Juan Pablo II, una providencial confirmación de esa profética previsión que confirma en la fe, reconforta el alma e invita paternalmente a una plena fidelidad a la Iglesia y a su magisterio".


El link directo a la intervención del profesor Ratzinger es:



martes, 7 de septiembre de 2010

Libro de Hawking no logra descartar a Dios, aclaran físicos católicos

Libro de Hawking no logra descartar a Dios, aclaran físicos católicos


ROMA, 04 Sep. 10 (ACI).- Dos físicos católicos descartaron que el nuevo libro de Stephen Hawking, "The Grand Design", pueda descartar la existencia de Dios como creador del universo, a pesar de que el autor haya lanzado la audaz afirmación de que el universo "se creó de la nada".

El académico jesuita Robert Spitzer explicó que las afirmaciones de Hawking contra la existencia de Dios y en favor de la física reflejan confusiones fundamentales sobre el concepto cristiano de Dios como creador de todo lo que existe, lo que incluye el universo y las leyes de la física que se le aplican.

Según el Padre Spitzer, aunque Hawking hable de un universo "creándose a sí mismo de la nada", se presupone que esta "nada" de alguna manera involucra gravedad y otras leyes fundamentales de la física.

Pero los principios como la gravedad no son axiomas irreductibles ni evidentes. Más bien, son las leyes no físicas las que rigen las operaciones ordinarias del mundo físico. No hay comparación entre una creación que se despliega y se desarrolla de acuerdo a las leyes de la materia, y la propuesta de Hawking de "generación espontánea" de la "nada", explica el sacerdote.

Para el experto, Hawking malinterpreta la verdadera relación entre Dios y su creación. "Hawking no ha explicado claramente por qué existe algo en lugar de nada. Sólo ha dicho que algo viene de algo", al describir el desarrollo de un universo que funciona en la base de leyes como la gravedad.

Históricamente, muchos teólogos cristianos, así como filósofos no cristianos, han argumentado precisamente lo contrario del punto de Hawking: las leyes de la física sólo pueden ser atribuidas a un creador infinito, inteligente y no físico.


El "dios" de Hawking

El jesuita Guy Consolmagno, astrónomo del Observatorio del Vaticano, explicó a Catholic News Agency que las condiciones previas del universo en despliegue y sus operaciones no pueden ser una forma de "nada", como Hawking considera, sino condiciones creadas por Dios para el ordenamiento del mundo.

"Dios es la razón por la cual el espacio y el tiempo y las leyes de la naturaleza confluyen en las fuerzas de operación de las que habla Stephen Hawking", señaló.

Para Consolmagno, el desprecio de Hawking hacia Dios se basa no sólo en su denominación errónea de las leyes físicas como "nada", sino también en su falta de comprensión de la noción de trascendencia de Dios. Por lo tanto, Hawking realmente ha descartado un tipo de "dios" en el que los cristianos no creen.

"El 'dios' en el que Stephen Hawking no cree, es el mismo en el que yo no creo. Dios no es sólo otra fuerza en el universo, junto con la gravedad o la electricidad. Dios no es una fuerza a ser invocada para llenar los vacíos de nuestro conocimiento", agrega el experto.

Consolmagno recuerda que "Dios es la razón por la cual la existencia misma existe".

Para el Padre Spitzer, Hawking admite este profundo misterio en el mismo momento en que trata de desestimarlo.

"En mi opinión, el Dr. Hawking no ha demostrado aún que esta realidad no sea necesaria. De hecho, lo implica al considerar la existencia de un inicio en su afirmación sobre el universo que proviene de la nada", concluye Spitzer.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Sobre las huellas de la Iglesia en la América española

Sobre las huellas de la Iglesia en la América española


Madrid (España), 2 Set. 10 (AICA).- En coincidencia con la celebración del bicentenario de la independencia de varios países de Hispano América, se acaba de publicar en Madrid un libro, titulado “La forja del Nuevo Mundo. Huellas de la Iglesia en la América española”, en el que la autora, María Saavedra, hace un novedoso aporte a la historia del Nuevo Mundo. Un comentario de esa obra fue distribuido por la agencia Zenit, de Roma.

A partir del año 1492, dice Zenit, en el continente americano se produce la fusión de elementos nativos y otros foráneos, procedentes de Europa, que van a ir configurando a lo largo de cerca de tres siglos la identidad de lo que hoy son las naciones americanas.

La obra “La forja del Nuevo Mundo”, de la editorial Sekotia, presenta al lector y al estudioso un profundo estudio de cómo el proyecto español desembarcó en el Nuevo Mundo impregnando todo su desarrollo de lo que ellos eran y tenían: una cultura católica, por lo tanto universal, que todavía abanderaba a Europa y allá donde los europeos fueran.

España descubre unas tierras que abren las puertas de una nueva era: la modernidad. Una era que aportará un desarrollo cultural que perdurará hasta nuestros días.

Cuando el proyecto español comienza a desarrollarse en aquellas tierras, se produce una prolongación de todo su ser y por lo tanto de la cultura y actuación católica en el desarrollo del ser humano, abriendo la nueva tierra a un mundo de luz con una fe que liberaba de la esclavitud tribal y ampliaba sus conocimientos.

En el proceso de este proyecto político que tiene su inicio con la llegada de Colón a tierras americanas hasta 1810, comienza sin marcha atrás la reconfiguración del Nuevo Mundo con una serie de intereses políticos, propiciados por la invasión napoleónica en España y el vacío de poder en la capital del Reino de España.

Sin embargo, entre las batallas producidas en tierras continentales y al otro lado del océano, el hilo conductor que sostenía la plataforma social era –y sigue siendo- la Iglesia, con sus misioneros, universidades, hospitales y atención a la enorme población ignorante de aquellos pasos políticos y que seguían siendo cuidados y mantenidos por hombres y mujeres cuya misión era la entrega a Cristo por el ser humano, y todavía sigue siendo así.

Sobre la obra, la profesora María Isabel González del Campo afirma que en ella “se subraya que la Iglesia no sólo se ocupa de cristianizar las nuevas tierras, sino que inspira y da forma a instituciones culturales, educativas, asistenciales, configurándose así como un componente fundamental de la cultura y personalidad del pueblo americano”.

La autora resalta el papel fundamental que las órdenes religiosas desempeñaron en la evangelización, y reseña a grandes rasgos la actividad de las principales órdenes: franciscanos, dominicos, agustinos, mercedarios y jesuitas.

“La forja del Nuevo Mundo” presenta al lector “una visión amplia de la labor realizada por la España católica” y “los habitantes que fueron instruidos e inculturizados por lo católico, por lo español, son hoy una gran nación continental con un valor que los une en el idioma, la cultura religiosa y los valores en alza de la moral”.

Este libro “no pretende ser una historia de la evangelización de América, sino que busca destacar las manifestaciones de la profunda religiosidad que heredaron los ‘españoles de América’ y que se manifestaron en múltiples campos de la cultura, el arte y el pensamiento americanos”.


Para mayores informes:
calle Gamonal 5, piso 1, local 18, 28031 Madrid.
Teléfonos: 91.433.73.28; Fax: 91.434.95.24;




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