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miércoles, 21 de diciembre de 2011

El Modernismo: Crisis en las Venas de la Iglesia - P. Alfredo Sáenz

El Modernismo
Crisis en las Venas de la Iglesia
P. Alfredo Sáenz


A pedido de la Corporación de Abogados Católicos, el P. Alfredo Sáenz dictó en Buenos Aires (Argentina) un ciclo de conferencias sobre la Iglesia en las encrucijadas de la historia. Se incluye en este tomo 11, de la serie “La Nave y las Tempestades” de editorial Gladius, el undécimo tema que lo integra.

La crisis modernista de comienzos del siglo XX es una de las tempestades de la historia que han sacudido más violentamente a la Nave. El Modernismo es menos un sistema definido que una nueva cosmovisión, que busca adaptar las verdades católicas al espíritu del “mundo moderno”, mundo éste que se amamanta en el ideario de la Revolución francesa. En el presente libro se analiza la historia de esta herejía – o “reunión de herejías”, como la calificó San Pío X – para luego resumir sus principales asertos y presentar las figuras de sus propugnadores más relevantes.

San Pío X entendió que había que salirle al paso. Porque si bien es cierto, según él mismo lo señalaba en la encíclica Pascendi, que en todas las épocas se ha requerido la vigilancia del Pastor supremo, “lo que sobre todo urge de Nos que rompamos sin dilaciones el silencio, es la circunstancia de que al presente no es menester ya ir a buscar a los fabricantes de errores entre los enemigos declarados; se ocultan, y esto es precisamente objeto de grandísima ansiedad y angustia, en el seno mismo y dentro del corazón de la Iglesia. Son, seguramente, enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijera que ésta no los ha tenido peores, porque traman la ruina de la Iglesia no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia”.

miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Entiendes lo que lees? del P. Horacio Bojorge - Mons. Antonio Marino

¿Entiendes lo que lees? del P. Horacio Bojorge
Mons. Antonio Marino


Sobre el libro del P. HORACIO BOJORGE, ¿Entiendes lo que lees? La interpretación bíblica en crisis. Un informe. Buenos Aires, Gladius, 2007; 133+[1] pp.


El Padre jesuita Horacio Bojorge, biblista y teólogo uruguayo de extensa trayectoria en tierras argentinas, enriquece la notable lista de sus libros con esta obra destinada a un amplio círculo de lectores. El profesor universitario se allana a fin de que su mensaje llegue más fácilmente a sus destinatarios, que son principalmente los fieles ávidos de un mayor conocimiento de la Palabra divina y que hoy padecen perplejidad y escándalo ante la prepotente exhibición de falsa ciencia de parte de muchos profesores de Sagrada Escritura, de predicadores y de catequistas.

La obra consta de dos partes. La primera lleva por título “Visión global”. En sendos capítulos recoge el contenido de un par de conferencias, donde procura ayudar a quienes padecen la tiranía del racionalismo y la incredulidad que exhiben los profesionales de la exégesis, ante el silencio de quienes deberían pronunciar una palabra orientadora. Con mucha frecuencia, nuestros fieles hoy oyen o leen afirmaciones tan audaces como aberrantes que soportan con desconcierto e impotencia, sea desde la cátedra, la homilía dominical, o bien en revistas y libros supuestamente destinados a alimentar su fe. Un listado de catorce ejemplos, bien elegidos, a modo de elenco ilustrativo, logra convencer acerca de la oportunidad de escribir este libro.

El Autor se esfuerza por brindar un diagnóstico e indicar una terapia. Desea descubrir las raíces de la crisis en que se encuentra la ciencia bíblica y mostrar los criterios elaborados por la Iglesia y recogidos en la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II, para la recta interpretación de las Escrituras.

miércoles, 19 de enero de 2011

La gracia amarga del hermano Cortés: progresismo eclesial - Luis Fernando Pérez Bustamante

La gracia amarga del hermano Cortés: progresismo eclesial
Luis Fernando Pérez Bustamante


Empiezo por reconocer que Religión Digital se apuntó un gran tanto cuando fichó a José Luis Cortés, que se ha convertido en el viñetista de referencia de dicho portal religioso. Y en comunión plena con su línea editorial.

No estamos ante un hombre que empiece en esto del “humor". No hay más que leer el perfil que él da de sí mismo:

Nací en Málaga, y tenía 17 años cuando comenzó el Concilio Vaticano II. Mis estudios con la Congregación Salesiana me llevaron primero a Puerto Rico, luego a la República Dominicana y, finalmente, a Italia. Sin embargo, la ordenación sacerdotal la recibí como sacerdote secular, y durante unos años ejercí el ministerio en la parroquia de San Atanasio, en el barrio de Tetuán, de Madrid.

En 1981 empecé a trabajar en un gran grupo editorial, en el que desarrollé distintas responsabilidades, y con el cual también tuve ocasión de trabajar con una compañía francesa y, más tarde, durante seis años, viviendo en Italia. En este grupo me acabo de jubilar, el 17 de octubre.

Mis primeros dibujos se publicaron en la revista “Vida Nueva” en 1975, y de 1976 data mi primer libro de cómics, “¡Qué bueno que viniste!”, al que han seguido otros cuantos hasta el último, “Pablo, el de los pueblos”.

No me queda claro si Cortés abandonó el sacerdocio o si lo sigue ejerciendo. En todo caso se le conoce sobre todo por sus cómics. Y el que no le conociera, lo puede hacer ahora leyéndole en RD.

Es evidente que el “hermano Cortés” tiene talento. Sus mensajes son directos, agudos, penetrantes, explícitos, contundentes. Su problema, aunque no tengo nada claro que él lo vea como problema, es que su amargura contra la Iglesia y la fe católica sobrepasa con creces su talento. Representa a la perfección el tipo de creyente “progre” que no puede evitar sentirse incomodísimo en la Iglesia Católica. Valgan como ejemplo estas dos viñetas:




Podría poner muchos más ejemplos, pero con esos dos basta. Quien es capaz de dibujar y escribir eso demuestra que desprecia miserablemente a la Iglesia de la que se supone que forma parte. Eso sí, consigue el aplauso de los que, como él, quieren otra Iglesia. Y añado que tienen derecho a querer otra iglesia. Lo que no tiene sentido es que permanezcan en la nuestra. Es decir, en la Iglesia del Papa, de los obispos y sacerdotes en comunión con él, de la totalidad de los concilios, del Credo, del Catecismo, de los religiosos que no han traicionado su carisma, de los católicos fieles al Magisterio, etc.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Reeditado un texto de Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia

Reeditado un texto de Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia
Una intervención en la radio del teólogo “rescatada” por “Humanitas”


SANTIAGO, lunes 6 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Una intervención en una radio alemana del teólogo Joseph Ratzinger sobre el futuro de la Iglesia ha sido rescatada y publicada en español por la revista de antropología y cultura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Humanitas (http://www.humanitas.cl/).

El director de la publicación Jaime Antúnez, en un acto de presentación de esta última edición (la número 59), explicó que se trata de una reflexión desarrollada en el año 1968 por el joven profesor Ratzinger, entonces sacerdote y catedrático en Tubinga, con el titulo: "¿Bajo que aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000?".

"Hay que hacer la composición de lugar del terremoto cultural que se vivía tanto fuera como dentro de la Iglesia en esos años finales de la década de los sesenta, cuando se compuso este texto", expresó el director de Humanitas.

Con la profundidad e inigualable claridad que le es propia, el actual Papa penetra aquí en las causas de lo que se vivía en ese momento y describe, con cuarenta años de antelación, un futuro que no es distinto del que se va hoy diseñando. Se trata, pues, de una lectura altamente recomendable para entender un tiempo como el actual, cargado para la Iglesia de crecientes problemas internos y ataques externos, explicó Antúnez.

"En tiempos de violentas convulsiones históricas en las que parece desvanecerse lo que ha sucedido hasta ese momento, y abrirse algo que es completamente nuevo, el ser humano necesita reflexionar sobre la historia, que le hace ver en su justa medida el instante irrealmente agrandado", aconseja en su ensayo el entonces profesor Ratzinger.

El actual Papa recordaba, entre otros momentos dramáticos, cuando Pío VI, secuestrado por las tropas de la joven república francesa, murió prisionero en Valence en 1799.

Ya tres años antes uno de los dirigentes de la república había escrito: "Este viejo ídolo será destruido. Así lo quieren la libertad y la filosofía... Es de desear que Pío VI viva todavía dos años, para que la filosofía tenga tiempo de completar su obra y de dejar a este lama de Europa sin sucesor". Y muchos temieron que sería así, acota en su reflexión.

No se hace allí ilusiones tampoco, acerca de los tiempos de prueba que, con agudo realismo, avizoraba para hoy. Afirmaba en efecto el doctor Ratzinger, en esos años sesenta, que le "parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuertes sacudidas".

Mas agregaba en seguida que está totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no será en ningún caso la Iglesia del culto político, la de las grandes palabras de quienes nos profetizan una Iglesia sin Dios y sin fe, realidad completamente superflua y que por eso desaparecerá por sí misma.

"El futuro de la Iglesia puede venir y vendrá también hoy sólo de la fuerza de quienes tienen raíces profundas y viven de la plenitud pura de su fe", afirma Ratzinger.

Y agrega: "El futuro no vendrá de quienes sólo dan recetas. No vendrá de quienes sólo se adaptan al instante actual. No vendrá de quienes sólo critican a los demás y se toman a sí mismos como medida infalible. Tampoco vendrá de quienes eligen sólo el camino más cómodo, de quienes evitan la pasión de la fe y declaran falso y superado, tiranía y legalismo, todo lo que es exigente para el ser humano, lo que le causa dolor y le obliga a renunciar a sí mismo. Digámoslo de forma positiva: el futuro de la Iglesia, también en esta ocasión, como siempre, quedará marcado de nuevo con el sello de los santos. Y, por tanto, por seres humanos que perciben más que las frases que son precisamente modernas. Por quienes pueden ver más que los otros, porque su vida abarca espacios más amplios".

Al concluir el acto de presentación en el Salón de Honor de la Universidad Católica de Chile lleno de público y presidido por las autoridades de esa casa de estudios, el director de Humanitas expresó que le parecía pertinente agregar que "todos los presente aprecian en Benedicto XVI, como en su venerable antecesor, el Papa Juan Pablo II, una providencial confirmación de esa profética previsión que confirma en la fe, reconforta el alma e invita paternalmente a una plena fidelidad a la Iglesia y a su magisterio".


El link directo a la intervención del profesor Ratzinger es:



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