miércoles, 20 de enero de 2010

Sobre Jordán Bruno Genta - Aclaración

Sobre Jordán Bruno Genta
Aclaración


Publicamos una secuencia de textos en el mismo enlace para tener una comprensión más global del tema:

a) Un artículo de Mario Bunge en el diario Perfil en el que ataca groseramente a Genta.

b) Una carta de Lis Genta al diario en réplica a Bunge.

c) Una nota del Dr. Mario Caponnetto, discípulo de Genta.



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PERFIL
17 de enero de 2010

Ensayo

Los hijos de Heidegger, serviles del autoritarismo

El filósofo Mario Bunge arremete contra los discípulos de Martín Heidegger, un “delincuente cultural”, en especial contra los existencialistas criollos, que se han caracterizado por la defensa de posturas autoritarias, contrarias a la libertad y a la razón. También critica a filósofos como Jacques Derrida y Hannah Arendt. “Muchas de las llamadas filósofas feministas son hostiles a la razón, a la que consideran herramienta ‘falocéntrica’, afirma.


Por Mario Bunge


En una nota anterior, describí brevemente el existencialismo de Heidegger, al que califiqué de pseudofilosofía. A su autor lo llamé Kulturverbrecher, delincuente cultural, porque acuñó moneda intelectual falsa. Hoy me referiré brevemente a algunos de sus secuaces, en particular los primeros existencialistas criollos.

El existencialismo de Heidegger fue importado en Argentina a fines de la década del 30, por Carlos Astrada, quien lo había aprendido del propio Martin Heidegger en Freiburg. Astrada y su amigo Jordán B. (nacido Giordano Bruno) Genta eran tan nazis como su maestro.

Anteriormente, ambos habían sido bien preparados por la filosofía anticientífica que imperaba en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En ella se había destacado Coriolano Alberini, discípulo de Giovanni Gentile, el neohegeliano que había escrito junto con Mussolini el artículo sobre el fascismo que apareció en la gran enciclopedia italiana, y se había desempeñado como ministro de Educación del gobierno fascista. La reacción filosófica contra el llamado positivismo (que en realidad era cientificismo) vino de la mano del fascismo. Curiosamente, hoy día muchos sedicentes izquierdistas son tan irracionalistas como los fascistas de mi juventud.

El sobrino de Astrada, criado por éste, me contó que la raíz de la germanofilia de su tío era su odio al Imperio Británico, que en aquella época era la potencia dominante y oprimente en el Río de La Plata. En este respecto, los “nacionalistas” criollos se parecían a los irlandeses: tanto unos como otros estaban más dispuestos a cambiar de collar que a descollarse. No fue coincidencia el que el jefe de la Alianza Nacionalista Libertadora, la milicia fascista argentina, se llamase Patricio Kelly.

Tanto Astrada como Genta hicieron carrera universitaria a la sombra de la dictadura fascista y ultracatólica que subió al poder con el golpe militar del 4 de junio de 1943. Genta fue nombrado rector-interventor de la Universidad Nacional del Litoral. Uno de sus primeros actos fue destituir al matemático José Babini y al historiador de la ciencia Aldo Mieli.

Yo recuerdo nítidamente ese día, el 1º de agosto, porque estaba visitando el Instituto de Historia de la Ciencia, dirigido por Mieli y Babini. El mismo día, mientras cenaba en lo de Babini, me llegó la noticia de la muerte del presidente de la Confederación Argentina de Ayuda a los Aliados, quien poco antes había sido encarcelado por su destacada actuación antinazi. Ese hombre, Augusto Bunge, era mi padre.

En la misma época, el mismo gobierno militar destituyó al profesor Bernardo A. Houssay, el primer argentino en hacer ciencia experimental en el país, así como el primero en organizar un laboratorio con más de cien investigadores que publicaban en revistas de circulación internacional. Houssay fue también el primer argentino en recibir, cuatro años después, un Premio Nobel en ciencias. ¿Puede ser mera coincidencia el que el existencialismo subiera al mismo tiempo que bajaba la ciencia?

Yo reaccioné fundando en 1944 la revista de filosofía Minerva, la que existió solamente seis números, pero circuló por todo el continente. El objetivo central de esta revista era combatir el irracionalismo que llegaba tanto de Alemania como de la Francia fascista, cuyo lema era “Dios, patria y familia”. De hecho, sólo uno de los artículos de la revista trató del irracionalismo: fue el escrito por Alfred Stern, axiólogo austríaco, entonces refugiado en México y que después enseñó en el Califonia Institute of Technology.

Los demás artículos, escritos por filósofos como Francisco Romero, Risieri Frondizi y Rodolfo Mondolfo, el matemático Julio Rey Pastor y el aprendiz de físico que esto escribe, versaban sobre asuntos más importantes. El existencialismo fue objeto de notas breves de mis amigos Isidoro Flaumbaum, Hernán Rodríguez Campoamor y Gregorio Weinberg.

De modo, pues, que Minerva no pudo cumplir su misión. Pero creo que tuvo el mérito de publicar algunos artículos de buen nivel y de difundirlos por todo el continente, en una época en que no había otras revistas latinomericanas de filosofía.

En 1955, al caer el gobierno de Perón, Astrada y Genta fueron cesados en sus cargos, no por imitar a un imitador de la filosofía, sino por haber servido a todos los gobiernos autoritarios que pudieron. Poco después, Genta fue asesinado por el grupo guerrillero trotskista, que lo acusó de haber sido la musa de la Fuerza Aérea, la más fascista de las tres Fuerzas Armadas. Astrada, que no había actuado en política, siguió escribiendo y terminó cerca del marxismo.

En 1957, cuando ingresé en la Universidad de Buenos Aires como profesor de Filosofía de la Ciencia, no tuve si no un colega existencialista, un oscuro profesor adjunto de Etica (disciplina imposible según Heidegger). Dado que algunos estudiantes querían saber qué era el existencialismo, dos años después ofrecí un seminario sobre el texto de Heidegger acerca de la verdad. Como corresponde, nos reuníamos en el subsuelo, lo más cerca posible del infierno.

En ese seminario no aprendimos mucho, pero nos divertimos analizando algunas afirmaciones típicas del Oráculo de Freiburg. Dos de ellas eran “La esencia de la verdad es la libertad” y “La esencia de la libertad es la verdad”. De ellas se deduce que la verdad es idéntica a la esencia de su propia esencia. Estas afirmaciones no sólo carecen de sentido y por lo tanto no son siquiera falsas, sino que son extrañas por provenir de un conocido servil de un régimen liberticida.

En América latina, todos habían oído hablar del existencialismo y en mi círculo, sabíamos que Heidegger había militado en el Partido Nacionalsocialista y había sido designado rector de la Universidad de Freiburg por el propio Hitler. Incluso conocíamos, por un folleto del biólogo Julian Huxley, lo esencial del discurso inaugural de Heidegger, de un servilismo repugnante.

En cambio, en Norteamérica nadie había oído hablar de Heidegger hasta que Jacques Derrida fue a la Universidad Yale en la década del 80. Y en Gran Bretaña se habló sobre maestro y discípulo sólo cuando la Universidad de Cambridge rehusó conferirle un doctorado honorario a Derrida por haber denigrado el diálogo racional, núcleo de la vida académica. Es verdad que en 1927 Gilbert Ryle, influyente acólito de Wittgenstein, había reseñado favorablemente Sein und Zeit en Mind, pero se redimió durante la guerra, al trabajar en el servicio secreto británico. Además, supongo que Ryle aplicó el llamado principio de caridad, caro a quienes carecen de convicciones filosóficas.

Los discípulos de Heidegger que emigraron, en particular Hannah Arendt, Hans Jonas, Herbert Marcuse, y Karl Löwith, no abjuraron explícitamente de las doctrinas de su maestro, aunque se guardaron de mencionarlo en sus escritos. Herbert Marcuse fue el único de ellos que le pidió a su maestro que abjurase públicamente de su filonazismo, y el único que viró a la izquierda, lo que casi le costó su cátedra en la Universidad de California.

¿A qué se deberá la fascinación que inspiró ese siniestro charlatán de la hermosa Selva Negra? Supongo que, en el caso de los cortos de ingenio, se debió a que confundieron oscuridad con profundidad, y a que creían que todo lo que exportaba Alemania era de buena calidad.

Y en el caso de quienes no eran ingenuos ni malvados, su respeto por el gran charlatán se debió a que querían hacer carrera o estar a la moda. Creo que esto último vale para los discípulos alemanes de Heidegger, casi todos ellos judíos pese a que su maestro era antisemita.

Tal vez sea éste también el caso del último Husserl, ya que su escritura, nunca lúcida, se hizo más hermética que nunca después de que su discípulo dilecto lo reemplazara en la cátedra de Freiburg. En particular, su Crisis de las ciencias europeas, que redactó en 1936, tiene largos pasajes que parecen salidos de un manicomio. A Ortega y Gasset, lúcido y sobrio antes de asistir a un curso de Heidegger, le ocurrió algo parecido durante unos pocos años. En cambio, su discípulo, mi amigo José Ferrater Mora, evolucionó al revés: del existencialismo al racionalismo realista y materialista.

A propósito, antes de ser llamado a Freiburg, Heidegger se había presentado a concurso en Berlín, pero el jurado consideró que sus credenciales eran insuficientes. Este fue el motivo por el cual redactó Ser y tiempo, el libro que lo hizo famoso de la noche a la mañana. Esta tarea le insumió menos de un año, y el cumplirla le valió la cátedra. Si la universidad alemana hubiera sobresalido en las humanidades tanto como en las ciencias, Heidegger jamás hubiera pasado de ser “profesor extraordinario” (o sea, de segunda categoría) y, por lo tanto, su palabra jamás habría sido considerada sagrada. En este caso, el empeño por hacer cumplir la regla “Publica o perece” tuvo una consecuencia perversa.

En 1960, cuando mencioné a Heidegger en uno de mis cursos en la Universidad de Pennsylvania, los estudiantes me miraron asombrados: nunca habían oído su nombre. ¡Cómo cambiaron las cosas en los últimos años! Hoy día, los programas de filosofía de varias universidades norteamericanas y canadienses incluyen cursos obligatorios sobre existencialismo. También hay escuelas de aquitectura en las que es de rigor leer textos de discípulos de Heidegger, tales como Hannah Arendt. Esto se debe en parte a que esta escritora pasa por ser la fundadora del posmodernismo, y a que muchas de las llamadas filósofas feministas son hostiles a la razón, a la que consideran herramienta “falocéntrica”.

En resumen, los hijos de Heidegger no superaron a su maestro, ni siquiera en acrobacia verbal. Lo imitaron en abstenerse de tratar lúcidamente problemas filosóficos. Ignoraron el dicho de Henri Bergson, “La claridad es la cortesía del filósofo”. Pero supieron que, cuando se carece de buenas ideas, en las malas universidades se puede hace carrera escribiendo en difícil, porque siempre hay tontos que confunden oscuridad con profundidad. Hay incluso ingenuos que creen que eso es “pensamiento alternativo”, o sea, disidente, cuando de hecho no es sino una alternativa al pensamiento.



* * *


Buenos Aires, 18 de Enero de 2010


Sr. Director de
Perfil
____________


De mi consideración:

Como hija de Jordán B. Genta y asistente durante años a sus cursos de filosofía, pido se me conceda el derecho a réplica. El “ensayo” del señor Mario Bunge, publicado en la edición del pasado domingo 17 de enero, "Los hijos de Heidegger, servidores del autoritarismo", está lleno de inexactitudes respecto de mi padre. No puedo afirmar si por mera ignorancia o malevolencia del autor.

Mi abuelo, ferviente ateo, anarquista en lo intelectual y cabal burgués en sus negocios, quiso, efectivamente, que mi padre naciera como Giordano Bruno; pero un lúcido e ignoto funcionario del Registro Civil se lo impidió. Así, mi padre nació como vivió y murió, es decir, como Jordán Bruno. Es fácil constatarlo consultando el Acta de Nacimiento del Registro Civil de Buenos Aires. Esta es, pues, la primera falsedad de Bunge.

La segunda, también fácil de demostrar, es que fue dejado cesante en 1955. La cesantía le llegó una década antes, en mayo de 1945 y se debió a sus disidencias con Juan D. Perón. Por cierto, la pasamos muy mal económicamente durante todos esos años del peronismo porque hasta que no llegó la ley de enseñaza libre ningún colegio, ninguna universidad privada se animó a darle ni una hora de cátedra.

Mi padre fue asesinado por el ERP 22 de Agosto pero no poco después de su presunta cesantía en 1955 -como sostiene Bunge- sino muchos años después de su cesantía real y de aquel año de la caída de Perón. Fue exactamente el 27 de octubre de 1974 y, según tuvieron la amabilidad de informarnos los mismos asesinos en una carta amenaza dirigida al Director de Cabildo, Ricardo Curutchet, por reconocerlo como un “soldado de Cristo Rey” y no una “musa”. Sí, debo reconocer que tuvo influencia en la Fuerza Aérea y en oficiales jóvenes de otras Fuerzas por su doctrina de Guerra Contrarrevolucionaria que fue su principal preocupación desde doce años antes de que la Guerra Revolucionaria se declarara en nuestro país.

Respecto del tema central del ensayo de Bunge debo decir que nunca supe que Heidegger hubiese tenido influencia alguna en el camino filosófico de mi padre; sí la tuvo, y mucha, el gran filósofo judío francés Henri Bergson cuyo pensamiento llegó a la Argentina de la mano de Coriolano Alberini a quien mi padre consideró siempre su maestro. Bergson llevó hasta las puertas de la conversión al catolicismo a los mayores intelectuales franceses de la época. Alberini era agnóstico pero respetó el camino filosófico de mi padre (distinto del suyo) y su conversión religiosa. Mi padre se bautizó en 1940. Fue ateo y comunista hasta que se encontró con Alberini. Siempre nos decía que del marxismo lo había sacado Alberini con su aguda ironía con la que destrozaba a los sistemas en boga.

El periplo filosófico de mi padre fue largo y lento. Leyó y estudió a los griegos (Platón y Aristóteles) después de su egreso de la Universidad positivista en la que aquellos estaban desterrados. “Hay que desaristotelizar la Universidad” era la consigna, entre otros, de Francisco Romero del cual fue mi padre discípulo predilecto y a quien veía como a su sucesor (tengo las cartas). Así llegó al tomismo a través de Maritain (su obra Los grados del saber tuvo una influencia decisiva en mi padre). Pero Francisco Romero, que no tenía la grandeza de Alberini, jamás le perdonó a Genta este camino; el tomismo de mi padre lo enfurecía y lo desconcertaba a la vez. Me pregunto quienes son los autoritarios en materia científica y filosófica.

Por mi parte puedo dar testimonio de que en las clases de mi padre fui educada en el respeto a todos los pensadores. Aunque sus caminos y sus búsquedas lo llevaron a abrazar la filosofía tomista, mi padre siempre citaba largamente a todos los grandes: Hegel, Nietzche, Husserl, el mismo Heidegger, Bergson especialmente; nos decía que todo aquel que hubiera descubierto una cuota de verdad y de bien, fuera quien fuera (tuviera ideas filosóficas o políticas distintas) debía ser escuchado y merecía ser admirado. Nunca escuché que osara referirse a ninguno de ellos llamándolo “delincuente cultural”.

Realmente hay que tener una gran confusión mental para mezclar el lema “Dios, Patria, Familia” con la ideología nazi que no es cristiana sino pagana. Mi padre admiró a varios pensadores y dirigentes políticos de su tiempo aunque no coincidieran del todo con las líneas filosóficas de su pensamiento. Puedo nombrar a José Antonio Primo de Rivera, Eugenio D’Ors, Francisco Franco, Oliveira Salazar, Codreanu, Monseñor Tiso, Charles Maurras y tantos otros. En cuanto al fascismo puedo atestiguar que sentía una gran admiración por el largo y singular camino cumplido por Mussolini desde su ateismo socialista inicial hasta su conversión religiosa, en las postrimerías de su vida: solía leer y repetir una página en la que el fundador del fascismo reconoce a Cristo como el eje y centro de la historia. Compartía, también, el sentido de patria y de justicia social del fascismo pero no el pensamiento de Gentile, filósofo del fascismo.

A decir verdad, Mario Bunge, con su desagradable falta de respeto hacia Heidegger y a todos los que no piensan como él, me recuerda a ciertos católicos que creen que insultando o despreciando a los filósofos modernos defienden la verdad y la tradición.

Mi padre vivió, enseñó y murió por la verdad. Pero nos dejó como legado que a la verdad se la sirve con caridad. Estas cosas, sin duda, le resultarán absolutamente ajenas a la obsoleta mentalidad cientificista de Mario Bunge.

Saludo a usted atte.


María Lilia Genta



PD: No encontré entre la profusa correspondencia de mi padre ninguna carta o nota de Carlos Astrada. Tampoco escuché hablar de él en mi casa (como sí de Alejandro Korn, Romero, Alberini y otros personajes anteriores a la época que yo puedo recordar). Astrada publica, en el primer número de los Cuadernos de Filosofía, en 1948, el artículo El problema de la verdad, de Martín Heidegger. Yo tenía entonces ocho años. Esto no excluye que Astrada y mi padre se hayan conocido pero no creo que fuesen amigos como afirma Bunge.


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Mario Bunge y las palomas de Flourens
Mario Caponnetto


Mario Bunge es uno de los últimos sobrevivientes del cientificismo decimonónico. Su reloj filosófico atrasa casi un siglo; y como no tiene ojos para ver la Verdad sin tiempo su condición es realmente penosa. No se da cuenta de que el racionalismo que profesa ha generado múltiples reacciones en la filosofía contemporánea, reacciones que, en su mayoría, han terminado llevándose por delante la misma razón, es cierto. Bunge se vuelve contra tales expresiones del irracionalismo -y hay que reconocer que casi siempre con justa causa-; pero en vez de enfrentarlas con la propuesta de una razón abierta a la plenitud de lo real se abroquela en su racionalismo perimido, exacerbado y malhumorado. Así anda a los tumbos, tirando piedras acá y acullá, con manotazos de ciego. Me hace acordar a las palomas descerebradas de Flourens. En efecto, el gran fisiólogo francés Pierre Flourens fue el que inició, en el siglo XIX, el método experimental para investigar el sistema nervioso. Solía para ello producir lesiones experimentales en el cerebro o en el cerebelo de palomas y observar el comportamiento de aquellos animalitos. Pues bien, las palomas -privadas de la indemnidad de su cerebelo- no sólo no podían ya volar: tampoco podían andar sobre la tierra pues, afectadas de ataxia cerebelosa, no acertaban a dar un paso en dirección correcta hasta que, finalmente morían, pobres y pequeños manojos de carne y plumas.

El pasado 17 de enero Mario Bunge escribe en el diario Perfil un artículo en el que una vez más hace gala de su ataxia filosófica. La nota, pomposamente rotulada como un “ensayo” -no sabemos si por el propio autor o por la redacción del diario-, lleva por título Los hijos de Heidegger, serviles del autoritarismo. En ella recuerda Bunge una nota anterior suya contra el existencialismo y, en especial, contra Heidegger al que califica de “delincuente cultural” porque, sostiene, “acuñó moneda intelectual falsa”. Pero, en realidad, esta vez los picotazos de paloma descerebrada van dirigidos contra “los primeros existencialistas criollos” (es decir, argentinos) a quienes acusa de ser serviles de todos los gobiernos “autoritarios” que ha padecido nuestro país. El razonamiento atáxico de Bunge es este: puesto que Heidegger es un pseudo filósofo y, por añadidura, nazi, sus epígonos argentinos son, por necesidad, tan falsos filósofos y tan nazis como su mentor alemán. Juicio inapelable que no admite réplica.

La nota está llena de exabruptos y de consideraciones que no me interesa comentar ahora. Tampoco me interesa ensayar una defensa de Heidegger ni del existencialismo: no habito filosóficamente en esas latitudes y doy por sentado que tanto el uno como el otro tienen quienes los defiendan mejor de lo que yo pudiera hacerlo. Aunque, de todos modos, estimo que Heidegger y su obra merecen, cuanto menos, un poco de respeto. Sí me interesa, en cambio, y mucho, salir en defensa de la venerable memoria de mi maestro, Jordán Bruno Genta, contra quien Bunge intenta varios picotazos de paloma moribunda.

Vamos por parte: poner a Genta entre los “hijos” criollos de Heidegger es un grueso error de clasificación, de casillero; es casi como afirmar que Carlos Marx es un Padre de la Iglesia. Es notorio que respecto de Genta Bunge no tiene más fuentes de información que una serie de confusiones de fechas y de escenarios a las que suma algunas de las viejas calumnias y las antojadizas especies echadas a andar por los enemigos políticos de aquel desde los lejanos tiempos de su actuación universitaria en los años 40: así, lo hace nacer Giordano Bruno sin reparar que se trata de una grosera falsedad, tantas veces refutada con el Acta de Nacimiento en la mano; le inventa una supuesta amistad con Carlos Astrada, con quien habría introducido a Heidegger en la Argentina; sostiene que hizo su carrera universitaria “a la sombra de la dictadura fascista y ultracatólica que subió al poder con el golpe militar del 4 de junio de 1943” ignorando que esa carrera comenzó en Santa Fe en el año 1934 y que todas las cátedras fueron ganadas por concurso de oposición y antecedentes; afirma que fue cesanteado junto con Astrada en 1955 a la caída de Perón cuando es más que notorio, público y documentado que Genta, enfrentado a Perón desde los tempranos días del GOU, fue dejado cesante en 1945; finalmente sostiene que poco después (es decir de 1955 el año de la supuesta cesantía) fue asesinado “por el grupo guerrillero trotskista, que lo acusó de haber sido la musa de la Fuerza Aérea, la más fascista de las tres Fuerzas Armadas” sin haber reparado que Genta fue asesinado por un comando del “ERP 22 de agosto” en octubre de 1974. Diecinueve años después no es “poco tiempo después”. Aquí a la ataxia se ha sumado, evidentemente, la desorientación témporo-espacial.

Mención aparte merece el breve período en el que Genta fue Rector Interventor de la Universidad del Litoral, cargo sí al que accedió por expresa decisión del Gobierno Militar surgido del pronunciamiento del 4 de junio de 1943. A Genta se le encomendó una misión: restablecer la vida universitaria desquiciada tras años de Reforma y dominada por una anquilosada mentalidad positivista y laicista cerrada a toda apertura y renovación del pensamiento. Tal como lo señaló Genta en su discurso de asunción del Rectorado, el lema de aquella Universidad era este: “Hay que desaristotelizar la Universidad”. Era el lema de la barbarie impuesto en nombre de la razón y de la libertad. Genta emprendió la tarea con todo su entusiasmo juvenil, con la pasión y el ardor que caracterizaron su magisterio a lo largo de toda su vida. La reacción no se hizo esperar. Se puso en marcha una campaña sostenida de difamación y de ataque permanente que llegó, incluso, al extremo del amedrentamiento físico contra la familia del Rector; en efecto, un grupo de activistas reformistas exaltados rodeó, un día, a la hija del matrimonio Genta que paseaba por la calle, con evidente ánimo de agresión; felizmente la decidida acción de la niñera que cuidaba de la pequeña evitó mayores consecuencias. Así las gastaban los mentores de la libertad, la razón, la ciencia y la democracia universitaria. Fueron épocas agitadas y turbulentas. Alguna vez habrá que escribir sine ira et studio la historia de esos días.

Bunge termina su nota atribuyendo a Bergson una frase de Ortega y Gasset: “la claridad es la cortesía del filósofo”. Digamos que también lo es la verdad y la exactitud de los datos que se manejan. Tal vez hubiera sido un gesto de cortesía de parte del señor Bunge consultar alguno de los tantos manuales de historia de la Filosofía en la Argentina. Habría evitado, de este modo, confundir a los desprevenidos lectores con la historia de un Genta heideggeriano y peronista que sólo existe en su imaginación de filósofo ofuscado.




Por qué homosexuales no pueden adoptar niños, aclara Semanario católico mexicano

Por qué homosexuales no pueden adoptar niños,
aclara Semanario católico mexicano


MEXICO DF, 19 Ene. 10 (ACI).- Luego que diversos medios de comunicación tergiversaran las declaraciones de miembros de la Iglesia, el Semanario Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, explicó las verdaderas razones por las cuales la Iglesia se opone a que parejas homosexuales adopten niños.

En un extenso artículo, el semanario reafirmó que la Iglesia, "fiel a la tarea que le encomendó Cristo (…), ha expresado su oposición a la ley que permite que parejas 'casadas' de homosexuales adopten niños". En ese sentido, criticó que se hayan tergiversado "las declaraciones de miembros de la Iglesia, citarlas fuera de contexto o incluso mentir descaradamente con el objeto de desprestigiarla".


Las razones

En primer lugar, Desde la Fe reafirmó que la Iglesia no promueve la homofobia sino que enseña que las personas homosexuales deben ser acogidos "con respeto, comprensión y delicadeza, y evitar todo signo de discriminación injusta".

"No es la homosexualidad en sí sino las relaciones sexuales homosexuales lo que condena la Iglesia por considerarlas 'actos intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural, que cierran el acto sexual al don de la vida y no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. La Iglesia invita a los homosexuales, como a toda persona soltera, a vivir la castidad' ", explicó.

Asimismo, indicó que los casos de pederastia no quitan autoridad moral a la Iglesia para oponerse a la nueva ley, pues precisamente por "esa vergonzosa y dolorosa experiencia", por la cual ha pedido perdón, es que "tiene autoridad para alertar del peligro que corren los niños que se desarrollan en un ambiente de homosexualidad".

El Semanario aclaró que la Iglesia "nunca ha dicho" que los homosexuales no irán al Cielo porque eso "corresponde sólo a Dios determinar quién irá o no al cielo. Se citó fuera de contexto un pasaje de una carta de San Pablo".

"San Pablo no habla del cielo sino del Reino de Dios, que comienza ya en este mundo. No es arrogancia decir que se habla en nombre de Dios al citar la Biblia, que es Palabra de Dios", aclaró.

Con respecto a la adopción, el largo artículo añade que ser buenos padres no es solo dar las necesidades materiales, sino asegurar el "sano desarrollo físico, mental y moral" de los niños. "Por bien intencionados que fueran unos 'papás' homosexuales, su solo estilo de vida afectará de muchas maneras al niño", señaló.

Advirtió también que "por otra parte, no se puede dejar de mencionar la grave posibilidad de que una pareja de homosexuales desee adoptar niños con el perverso propósito de usarlos para pornografía infantil, abuso sexual, prostitución, etc.".

"No puede ser benéfico para un niño desarrollarse en un ambiente homosexual. Lo prueban numerosos testimonios de quienes han pasado por la traumática experiencia de ser criados por homosexuales. Ejemplo de ello es Dawn Stefanowicz, en cuya página web (http://www.dawnstefanowicz.com/) se enlistan más de veinticinco efectos que, como numerosos expertos han comprobado, sufre un niño en estas situaciones", indicó.




lunes, 18 de enero de 2010

Anuncian revista jurídico-católica para neutralizar las incorrectas ideologías jurídicas

Anuncian revista jurídico-católica para neutralizar las incorrectas ideologías jurídicas


MADRID, 17 Ene. 10 (ACI).- El Centro Jurídico Tomás Moro anunció la edición de la Revista Católica de Derecho, "Iustitiae Sacerdos", cuyo objetivo es proporcionar herramientas de utilidad a losjuristas católicos y dotar a la sociedad de argumentos racionales necesarios paradefender el bien común e influir positivamente en los legisladores.

Los responsables indicaron que la revista también busca "colaborar en la reevangelización del mundo, recristianizando su derecho y cristianizando sus costumbres".

"Ante las perniciosas leyes que se promulgan últimamente, es necesario que los juristas hagan un esfuerzo para volver al origen del derecho: la ley debe ser obra de la razón, y ha de ordenarse al bien común", señalaron.

Finalmente invitaron a los juristas a proponer artículos, "siempre desde una perspectiva iusnaturalista del derecho" y promover así "una rebelión intelectual capaz de neutralizar las incorrectas ideologías jurídicas que encuentran su base principal en la ideología de género y sus postulados".


Más información:
www.iustitiae.tomas-moro.org
o: info@tomasmoro.es




jueves, 14 de enero de 2010

Obispos no excomulgan a nadie, explica Prelado en EEUU

Obispos no excomulgan a nadie,
explica Prelado en EEUU


BEND, 12 Ene. 10 (ACI).- En un artículo publicado en el diario Catholic Sentinel, el Obispo de Baker, Mons. Robert Vasa, explicó que los "obispos no excomulgan a nadie" sino que son las mismas personas que incurren en esta pena canónica quienes están "excomulgadas en virtud de sus propias acciones".

Saliendo al paso a las críticas de quienes consideran a los obispos como "tiranos" cuando se habla del tema de la excomunión, Mons. Vasa indicó que "en primera instancia, la excomunión sirve para que la persona reconozca su error; además, pero no menos importante, sirve también para que los fieles sepan diferenciar lo que es correcto de lo que no, en cuanto a las enseñanzas católicas".

El Prelado dijo que muchas veces los obispos no excomulgan por temor o por caridad, mas esto debe ser evitado. "En tiempos donde el error abunda, la palabra del Señor suena clara y verdadera. Los obispos son pastores, y como tales deben guiar a su rebaño a la verdad, y protegerlos del error", añadió.

Muchas veces, continuó el Obispo, políticos católicos y personajes conocidos dicen públicamente cosas contrarias a las enseñanzas del Señor, como cuando respaldan el aborto y/o las uniones homosexuales.

"Excomulgar a alguien es similar a cuando un médico le dice a un diabético que no puede continuar consumiendo azúcar", dijo a manera de analogía Mons. Vasa. "La intención del doctor es buena, le quita el azúcar al paciente por su salud", añadió.

"No comentar el error público puede confundir y desalentar a los fieles y da la impresión de que está siendo omitido por el obispo y la Iglesia", precisó.

Incluso, agregó, en caso de gravedad extrema la solución puede ser informar la excomunión en el acto. "Hacerlo nunca es fácil, pero debe hacerse", sentenció.



jueves, 7 de enero de 2010

Avatar o el ecologismo como religión

Avatar o el ecologismo como religión
Aciprensa


Dirección: James Cameron
Producción: James Cameron y Jon Landau
Guión: James Cameron
Actores principales: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore


Una de las aventuras épicas más impresionantes jamás llevadas al cine, "Avatar" es la realización del sueño personal de James Cameron, director de "Titanic", que escribió el guión de su nueva película 14 años atrás, pero sólo en 2005 tuvo a disposición la sorprendente tecnología cinematográfica que "Avatar" estrena, y que ha establecido un nuevo estándar para el mundo cinematográfico.

La nueva tecnología gráfica, especialmente cuando puede disfrutarse en 3D, como sucede en las principales plazas del mundo, sirve de vehículo para narrar una conmovedora historia épica que se desarrolla en la imaginaria luna llamada Pandora, donde los seres humanos explotan un extraño y valioso mineral para garantizar la energía a un planeta Tierra completamente devastado y sin recursos vitales.

"Avatar" nos introduce al fascinante y surrealista mundo de Pandora a través de los ojos del personaje principal Jake Sully, un ex infante de marina confinado a una silla de ruedas. Jake recibe la oportunidad de su vida cuando la corporación que explota el mineral de Pandora le ofrece participar del programa “Avatar”.

Debido a la toxicidad de la atmósfera de Pandora, el programa “Avatar” permite que "conductores" humanos manejen mentalmente cuerpos biológicos artificialmente creados mediante la combinación de ADN humano con el de la raza nativa de Pandora, los Na'vi.

Los Na'vi son casi dos veces más altos que los seres humanos, perfectamente esbeltos, con una piel azulada y algo atigrada y dotados de una agilidad incomparable.

Capaz de desplazarse libremente en su nuevo avatar, Jake recibe la misión de infiltrar a los Na'vi, cuya resistencia a permitir que sus bosques sean destruidos por la corporación de la Tierra se ha convertido en un dolor de cabeza para los desalmados humanos.

Las cosas, sin embargo, no salen según lo planeado: Jake, en su avatar, se extravía en la peligrosa jungla de Pandora, y cuando está a punto de perecer a causa de la hostil fauna local, es salvado por una bella Na'vi, Neytiri, una suerte de princesa de su raza.

Jake comenzará así una doble vida: en su silla de ruedas, como espía informante de la avanzada militar humana, y dentro de su avatar, como un Na'vi cada vez más fascinado con la compleja cultura local, la impresionante naturaleza de Pandora, y la belleza de Neytiri, con quien comienza a desarrollar una relación cada vez más apasionada.

Inicialmente dividido entre ambos mundos, Jake opta por ocupar su lugar mesiánico entre los Na'vi y finalmente liderar la épica batalla final contra los explotadores humanos de la que dependerá la subsistencia de Pandora.

Hasta aquí la descripción. Tratándose de una película de Hollywood, no es difícil imaginar el final.

Lo desconcertante de “Avatar”, sin embargo, es la descarada, infantil y hasta ridícula propaganda ecologista, donde cualquiera que no comparte el radicalismo "New Age" de creer en la "madre tierra", es un asesino sicópata, como el "malo" de la película, un coronel que desde una nave ordena la masacre de una tribu Na'vi mientras degusta indiferentemente una taza de café.

La separación entre buenos y malos es tan grotesca, que en nada se diferencia al mundo de héroes y villanos de los cartones animados para niños de la Warner, esos del Correcaminos y el Coyote Waly que concluían con el proverbial "eso es todo amigos".

Los héroes de Avatar, los Na’vi, son, en efecto, tan "buenos" como "malos" son los explotadores humanos: creen en la "madre tierra", piden permiso y luego disculpas a cada animal que cazan para subsistir y viven en total, perfecta e idílica conexión con la naturaleza.

Esta conexión no es figurativa: en la película, los Na'vi poseen una trenza dotada de terminaciones nerviosas con las que literalmente se conectan a similares "tomacorrientes" neurálgicos de animales que corren y vuelan; y es sólo mediante esta conexión, y no la destreza, como pueden desplazarse por tierra o volar montados sobre enormes aves.

Los ritos fúnebres de los Na'vi son escenas calcadas de los festivales hippies de la década de los 70: sentados en posición "yogui", entrelazan las manos en alto en círculos concéntricos, mientras cierran los ojos, contonean sus torsos y cantan mantras a la "madre tierra."

La única redención posible, la película nos conduce a creer, es convertirse en un Na'vi. La otra alternativa es formar parte de los frívolos, desalmados y codiciosos humanos, que no contentos con haber destruido su propio planeta “convierten en enemigos a cualquiera que esté sentado sobre algo que les interesa”, como señala uno de los personajes en “Avatar”.

No hay medias tintas. Pero esa "redención" se logra sólo aprendiendo el camino iniciático, porque como dice Jake en uno de sus informes, "nosotros los humanos no tenemos nada que a los Na'vi pueda interesar"; mientras que Neytiri responde a los deseos de Jake de aprender el camino: "no se puede llenar una copa que ya está llena".

Es decir, hay que "vaciarse" de todo lo humano y "comenzar de nuevo" por el camino de unos pocos iniciados. Pero ¿Cuál camino? El del gnosticismo ecologista versión siglo XXI; es decir, el que niega, como sostiene el cristianismo, que la salvación es para todos y está al alcance de todos.

Los críticos de Hollywood suelen ser feroces con lo que califican de "simplismo moralista" de la mayoría de películas cristianas. Producciones de trasfondo cristiano como "Fireproof", "Facing the Giants" o "The Blind Side" con un más que aceptable éxito en la cartelera norteamericana, han sido literalmente aplastadas por los críticos de cine por el supuesto "crimen" de ser "moralistas".

De esta crítica no se han salvado ni siquiera películas con argumentos ricos y complejos como "Bella" o "Because of Winn Dixie".

El simplismo moralista y el maniqueísmo de “Avatar” es no sólo risible, sino incluso un insulto a la inteligencia del espectador. Pero ¿Por qué ganará más de un Oscar y por qué alguna audiencia aplaude enardecida cuando los Na'vi, ayudados por la "madre tierra" comienzan a despedazar a los humanos?

Primero, porque sin duda, la película no puede ser cinematográficamente más espectacular. Pero principalmente, porque representa el dogma oficial de Hollywood de la religión sin Dios y sin compromisos morales personales. Y Hollywood ensalza a sus “santos” con el mismo fanatismo con el que quema a sus “herejes”. Eres el Correcaminos o eres el Coyote Waly. “Avatar” ha venido a confirmar esa regla.




miércoles, 23 de diciembre de 2009

El Árbol de Navidad

El Árbol de Navidad


Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín", al que le rendían culto cada año, en el solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su dios.

Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador. Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones llegó a América.

Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.

Las esferas actualmente simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento. Las esferas azules son oraciones de arrepentimiento, las plateadas de agradecimiento, las doradas de alabanza y las rojas de petición.

Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe guiar nuestras vidas.

También se suelen poner adornos de diversas figuras en el árbol de Navidad. Éstos representan las buenas acciones y sacrificios, los "regalos" que le daremos a Jesús en la Navidad.


Para aprovechar la tradición:

Adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el adviento, explicando a los niños el simbolismo. Los niños elaborarán sus propias esferas (24 a 28 dependiendo de los días que tenga el Adviento) con una oración o un propósito en cada una, y conforme pasen los días las irán colgando en el árbol de Navidad hasta el día del nacimiento de Jesús.



Fuente: http://www.aciprensa.com/



domingo, 6 de diciembre de 2009

Eduardo Verástegui en Argentina: cuenta cómo cambió su vida

Eduardo Verástegui en Argentina: cuenta cómo cambió su vida


Video en tres partes de la entrevista que le realizaron a Eduardo Verástegui en SG el día 15 de Noviembre de 2009, durante su visita a la República Argentina, dando razones de su fe católica.


Video 1



Video 2



Video 3





"Cuando empecé a conocer mi fe, empecé a enamorarme de ella"


lunes, 23 de noviembre de 2009

El sentido del sufrimiento humano - Javier Luna

"El sentido del sufrimiento humano"
R. P. Javier Luna, CR


Queremos invitarlos al Retiro Espiritual sobre "El sentido del sufrimiento humano" predicado por el Padre Javier Luna del Instituto Cristo Rey.

El mismo será el próximo domingo 29 de Noviembre, de 9:30 a 13 hs. en la capilla de las Pías Discípulas (Alberti 2179), de la ciudad de Mar del Plata.

Apto para todo público, pueden solicitar informes al tel: (0223) 473-6420.

Además, el lunes 30 de Noviembre a las 19 hs. el Padre Javier dará una conferencia sobre: "Indisolubilidad del matrimonio y nulidad", en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, sito en Av. Luro 4344 - 1º Piso, también de Mar del Plata, con entrada libre y gratuita.

Pueden solicitar informes al tel: (0223) 495-0465 o 154- 36-3298.



Los esperamos.




miércoles, 11 de noviembre de 2009

Eduardo Verástegui en Argentina

Eduardo Verástegui en Argentina


Eduardo Verástegui, Líder mundial Pro-Vida, visita la Argentina. El conocido actor y productor estará presente en la Marcha de los Escarpines, el lunes 16 de noviembre, frente el Congreso de la Nación apoyando a los no nacidos; siendo la voz de los que no tienen voz.

Si tú quieres ir, no faltes y pasa esta información a tus contactos. ¡Apoyemos todos la vida! Por lo menos rezando, para que se acabe tanto asesinato de inocentes.

Les dejamos la Agenda de Eduardo Verástegui, para que puedan asistir a sus conferencias y actos sociales en Argentina:


13 de noviembre
Llega a Buenos Aires


14 de noviembre
Entrevistas de los periódicos y revistas más importantes.

20:00 hs - "Encuentro con la Juventud" en La Parroquia La Merced en Las Lomas de San Isidro, donde dará su Testimonio de conversión, calle Julián Navarro 3546. Para llegar tomen la Panamericana el Ramal Tigre y salgan en José Ingenieros a la derecha y pregunten pues es a una cuadra de allí.


15 de noviembre
18 a 19 hs - "Testimonio de su Conversión" en la Parroquia Santa María Betania (Medrano 752).

21:00 hs - Presentación en el programa de "Susana Giménez" en Telefé en cadena a 22 países llegando a toda América y España.


16 de noviembre
11:00 hs - Entrevistas de diversos medios en el Hotel.

14:00 hs - Se grabarán 2 programas de “Haciendo Familia”, programa conducido por Olga Muñoz, el programa se emite para televisión por cable los días sábados a las 19.30 hs y martes a las 18 hs por Canal Santa María (79 de Cablevisión y Multicanal y 20 de Telered, 16 de Telecentro y 5 de Mercedes) y por Canal Nueva Imagen digital María (413).

19:00 hs - "Marcha de los Escarpines" frente al Congreso de la Nación en momentos tan importantes pues ha entrado la "ley del aborto no punible" al Congreso. Eduardo siempre apoyando al Inocente no-nacido, siendo la voz de los que no tienen voz.

20:00 hs - Conferencia "Una experiencia de vida en Hollywood y como vivir la adolescencia" en el Auditorio del Colegio San Pablo en Pacheco de Melo y Larrea.


17 de noviembre
10:15 hrs - Eduardo Verástegui será nombrado "Padrino Honorífico" en el Colegio "Mano Amiga, Santa María" en el km 64,5 ruta 8 localidad de Fátima.

14:30 hrs - Eduardo será recibido en el Senado del Congreso de La Nación, donde hablará del desafío de defender la vida cueste lo que cueste.

Despedida de Argentina esperando un pronto regreso.

Eduardo parte rumbo a Roma para estar presente en el estreno de "Bella" el 20 de noviembre en la sede de la Universidad Europea de Roma. Click estreno en Roma




* * *


Vea la entrevista que le realizó Pepe Alonso para EWTN El Canal Católico en el siguiente enlace:


Si tuviera problemas, haga click en el siguiente enlace:




miércoles, 28 de octubre de 2009

"La ley de Educación Sexual cae en una banalización total del tema" - Paola Delbosco

"La Ley de Educación Sexual cae en una banalización total del tema"
Dra. Paola Delbosco


La Junta de Educación Católica (Diócesis de Mar del Plata) realizó ayer una jornada de capacitación para docentes en la que se reflexionó sobre la enseñanza de la sexualidad.


"La impresión que tengo es que se trata de un desarrollo de la ley mínimo, e inclusive algún texto de instrucción que ha circulado creo que cae en una banalización total, como si la educación sexual pasara simplemente por una visión anatómica", aseguró la doctora María Paola Delbosco, filósofa, quien brindó ayer una capacitación a cerca de 2000 docentes de colegios católicos de Mar del Plata y la zona sobre la Ley de Educación Sexual. Organizada por la Junta Regional de Educación Católica (Jurec), la actividad reunió a maestros de Balcarce, Batán, Coronel Vidal, Madariaga, Mechongué, Miramar, Otamendi, Pirán, Villa Gesell, quienes abordaron el tema: "Educación para el amor y la familia".


El encuentro, que se realizó en el NH Gran Hotel Provincial, incluyó también una charla abierta al público. En diálogo con LA CAPITAL, la filósofa que se desempeña en la Universidad Austral y la Católica Argentina, dio su visión sobre el tema de la educación sexual.


- El tema de la implementación de la Ley de Educación Sexual sigue dando que hablar...

- Evidentemente está un poco en el aire esta exigencia de llevar a los niños pero sobre todo a los púberes y adolescentes, una mayor conciencia de su propia realidad sexual. Por un lado lo mínimo sería este conocimiento para evitar embarazos adolescentes y enfermedades de transmisión sexual que representan simplemente una línea mínima del tema, dejando de lado el potencial del amor sexuado en el ser humano que requiere una preparación y además lleva una consideración de otros efectos. Lo que buscamos es comprender un poco la totalidad del ser humano, cómo la vida humana tiene que ver con la actitud de amar. Es una especie de bosquejo de lo que se llama la pedagogía del amor que dice que el niño llega a la adultez porque alguien lo ama. En el mejor de los casos ha sido traído al mundo por amor, supongamos que no haya sido así, creo que no es rebatible la idea de que un niño llega a la adultez porque alguien se hizo cargo y esa es una forma de amor. Entonces, primero el amor se recibe, pero después lentamente en la segunda niñez se empieza a dar a través de gestos. El chico comienza a entender que la generosidad alegra, que dar cosas no es malo. Es todo un aprendizaje y creo que el mejor lugar para esto es la familia. Aunque no es el único porque hay casos de chicos que por distintas razones no cuentan con eso, por eso creo que la escuela juega un papel muy importante donde los adultos, si son creíbles y auténticos, son para el adolescente un referente importante. Son como otra vez alternativa o refuerzo a los padres y pueden ser solución en un problema de abandono, soledad, etc.


"Mínima"


- ¿Qué opina acerca del abordaje que se le ha dado a la ley?

- La impresión que tengo yo es que se trata de un desarrollo de la ley mínimo, e inclusive algún texto de instrucción que ha circulado me lleva a creer que cae en una banalización total como si la educación sexual pasara simplemente por una visión anatómica o de mediciones de tamaños, y me da la impresión de que eso es rebajar, se presta a la risa, y le añade muy poco a este crecimiento. Por otra parte en el mundo de hoy sería ser ciegos y sordos pensar que el niño no tiene ningún tipo de exposición, porque la hay. Por eso creo que se va por el camino de la superficialidad con lo cual se hace todavía más necesaria una presentación diferente, más profunda e integrada. Y creo que también hay que reforzar en los chicos una cierta libertad interior, me refiero a escaparse a lo que puede ser la presión del grupo porque hay muchas conductas promiscuas o de riego que no son libremente elegidas como se quiere hacer creer, sino que son realizadas simplemente por no tener la capacidad de resistir a una presión continua, real o imaginaria de un grupo que está detrás.


- Pero sí está de acuerdo con la necesidad de contar con una legislación que aborde el tema de la sexualidad en la escuela...

- Sí, creo que sí porque se trata también de un crecimiento armónico de otros aspectos de la personalidad, con lo cual lo meramente instintivo no es suficiente. Educar significa hacer crecer en alguna aspecto donde la simple presencia en el mundo no es lo que te habilita. Educar en la sexualidad significa no solamente acoplarse por cuestiones hormonales, sino que es una expresión de lo humano. Y lo otro puede suceder, pero me da la impresión de que si los educamos en tantos aspectos como el medio ambiente, la tolerancia, el aprecio de la diferencia; los chicos también merecen que se les enseñe sobre un tema tan relevante como la sexualidad, crecer un poco para que eso sea adecuado con el proyecto de humanidad que pretende más que una relación de dominio. Si uno simplemente aplicara a rajatabla el proyecto en seco, el resultado sería simples nociones no siempre encarnadas, porque al desaparecer el costado humano no sirve y ni siquiera vende.


- Ante esta situación, ¿cree que el docente quizás se siente un poco desprotegido porque es un desafío enseñar sobre el tema y quizás no tener las herramientas para hacerlo?

- Por supuesto, yo creo que para que el docente pueda ser un buen educador sobre el tema de la sexualidad se tienen que preparar. Y algunos lo han hecho desde otros ángulos, como los que enseñan biología o catequesis en los que se incluye el tema. Pero otros profesores saben que pueden ser interpelados o consultados por fuera del tema de sus clases, cosa que me parece buena porque creo que un docente es un adulto en presencia de adolescentes en crecimiento, por lo tanto cumple alguna función maternal o paternal de consejero, escucha, etc. Probablemente se van a tener que involucrar los padres porque no siempre esta propuesta es seguida y condice con los padres. Hay conductas de riesgo no solamente físicas, sino emocionales que me da la impresión de que se habla muy poco. La ley no lo pone sobre papel. Hay toda una corriente que dice: "Cuida tu corazón", ésta me parece una expresión muy apropiada porque muchas veces por ejemplo pasa que en el afán de tener más experiencia son engañados.


La incidencia de los medios de comunicación

La doctora Paola Delbosco dedicó un especial desarrollo a su respuesta al ser consultada sobre la incidencia de los medios en la educación sexual de los jóvenes. Se expresó así:

"Los medios de comunicación multiplican una propuesta cultural y la naturalizan, es decir que la acercan tanto que finalmente -y sobre todo en un joven que tal vez no tenga otro referente- su proyección en el futuro depende mucho de esto que se ofrece como lo normal.

¿Qué es esto que se da como normal? Que hombre y mujeres jóvenes, y no tan jóvenes, tengan experiencias y que al final de una fiesta se vayan a un cuarto o donde sea con alguien, con quien sea.

Sería fantástico que se viera también qué pasa después. Después de la fiesta, después del encuentro casual, si hay sensación de haber estado acompañado o más bien la sensación de que eso no tiene ningún sentido.

Me parece que los medios -y en especial pienso en la televisión, internet, los celulares, que están siendo cada vez más los soportes de rápidas noticias sobre sexualidad- difunden un gran interés y una gran curiosidad y la resuelven en el momento.

Y se pierde que el factor tiempo -el tiempo para madurar y entender- es fundamental. No quiero ofender a los periodistas, pero se utilizan grandes títulos que llaman la atención. No perdamos de vista que los medios son hoy los formadores de la cultura, y la circulación de la cultura.

La libertad ante la propuesta se preserva cuando uno guarda su capacidad de discernimiento. Si se pierde esta capacidad se termina actuando de forma conformista: es decir, voy a hacer aquello que hacen todos. Los medios podrían utilizar su espacio para fomentar una capacidad crítica: que cada chica o chico, que está creciendo, se pregunte si su conducta responde a un anhelo profundo de su corazón o, simplemente, se trata de responder a lo que espera su entorno, para que no se rían, para que no los presionen más".


Fuente: Diario La Capital – Mar del Plata
Miércoles 28 de Octubre del 2009.-




lunes, 12 de octubre de 2009

La verdad sobre la Evangelización de América - Vittorio Messori

La verdad sobre la Evangelización de América
Vittorio Messori


Como ejemplo clamoroso y actual del olvido (o ma­nipulación) de la historia, como señal de una verdad cada vez más en peligro, pensemos en lo que ha ocu­rrido a la vista de 1992, el año del Quinto Centenario del desembarco de Cristóbal Colón en las Américas. Ya hemos hablado ampliamente de ello. Aquí nos limitamos a examinar un aspecto concreto de ese acontecimiento.

Anticipemos ya que el descubrimiento, la con­quista y la colonización de América latina —central y meridional— vieron el trono y el altar, el Estado y la Iglesia estrechamente unidos. En efecto, ya desde el principio (con Alejandro VI), la Santa Sede reco­noció a los reyes de España y de Portugal los de­rechos sobre las nuevas tierras, descubiertas y por descubrir, a cambio del «Patronato»: es decir, la mo­narquía reconocía como una de sus tareas principales la evangelización de los indígenas, y se encargaba de la organización y los gastos de la misión. Un sistema que también presentaba sus inconvenientes, limi­tando por ejemplo, en muchas ocasiones, la libertad de Roma; pero que sin embargo resultó muy eficaz —por lo menos hasta el siglo XVIII, cuando en las cortes de Madrid y Lisboa empezaron a ejercer influen­cia los «filósofos» ilustrados, los ministros masones— porque la monarquía se tomó muy en serio la tarea de difusión del Evangelio.

Por lo tanto, las polémicas que ya han nacido so­bre este pasado implican también a la Iglesia, por su estrecho vínculo con el Estado, en la acusación de «genocidio cultural». Que, ya se sabe, siempre em­pieza por el «corte de la lengua»: o sea la imposición a los más débiles del idioma del conquistador.

Pero tal acusación sorprenderá a quien tenga co­nocimiento de lo que realmente pasó. A propósito de esto escribió cosas importantes el gran historiador (y filósofo de la historia) Arnold Toynbee, no católico y por lo tanto fuera de toda sospecha. Este célebre es­tudioso observaba que, atendiendo su fin sincero y desinteresado de convertir a los indígenas al Evan­gelio (objetivo por el cual miles de ellos dieron la vida, muchas veces en el martirio), los misioneros en todo el imperio español (no sólo en Centro y Sudamérica, sino también en Filipinas), en lugar de pre­tender y esperar que los nativos aprendieran el cas­tellano, empezaron a estudiar las lenguas indígenas.

Y lo hicieron con tanto vigor y decisión (es Toyn­bee quien lo recuerda) que dieron gramática, sintaxis y transcripción a idiomas que, en muchos casos, no habían tenido hasta entonces ni siquiera forma es­crita. En el virreinato más importante, el de Perú, en 1596 en la Universidad de Lima se creó una cátedra de quechua, la «lengua franca» de los Andes, hablada por los incas. Más o menos a partir de esta época, nadie podía ser ordenado sacerdote católico en el vi­rreinato si no demostraba que conocía bien el quechua, al que los religiosos habían dado forma escrita. Y lo mismo pasó con otras lenguas: el náhuatl, el guaraní, el tarasco...

Esto era acorde con lo que se practicaba no sólo en América, sino en el mundo entero, allá donde llegaba la misión católica: es suyo el mérito indiscutible de haber convertido innumerables y oscuros dialectos exóticos en lenguas escritas, dotadas de gramática, diccionario y literatura (al contrario de lo que pasó, por ejemplo, con la misión anglicana, dura difusora solamente del inglés). Último ejemplo, el somalí, que era lengua sólo hablada y adquirió forma escrita (ofi­cial para el nuevo Estado después de la descoloni­zación) gracias a los franciscanos italianos.

Pero, como decíamos, son cosas que ya debería saber cualquiera que tenga un poco de conocimiento de la historia de esos países (aunque parecían igno­rarlo los polemistas que empezaron a gritar a la vista de 1992).

Pero en estos años un profesor universitario es­pañol, miembro de la Real Academia de la Lengua, Gregorio Salvador, ha vertido más luz sobre el asunto. Ha demostrado que en 1596 el Consejo de In­dias (una especie de ministerio español de las colo­nias), frente a la actitud respetuosa de los misioneros hacia las lenguas locales, solicitó al emperador una orden para la castellanización de los indígenas, o sea una política adecuada para la imposición del caste­llano. El Consejo de Indias tenía sus razones a nivel administrativo, vistas las dificultades de gobernar un territorio tan extenso fragmentado en una serie de idiomas sin relación el uno con el otro. Pero el em­perador, que era Felipe II, contestó textualmente: «No parece conveniente forzarlos a abandonar su len­gua natural: sólo habrá que disponer de unos maes­tros para los que quisieran aprender, voluntaria­mente, nuestro idioma.» El profesor Salvador ha observado que detrás de esta respuesta imperial es­taban, precisamente, las presiones de los religiosos, contrarios a la uniformidad solicitada por los políti­cos.

Tanto es así que, precisamente a causa de este freno eclesiástico, a principios del siglo XIX, cuando empezó el proceso de separación de la América es­pañola de su madre patria, sólo tres millones de per­sonas en todo el continente hablaban habitualmente el castellano.

Y aquí viene la sorpresa del profesor Salvador. «Sorpresa», evidentemente, sólo para los que no co­nocen la política de esa Revolución francesa que tanta influencia ejerció (sobre todo a través de las sectas masónicas) en América latina: es suficiente ob­servar las banderas y los timbres estatales de este continente, llenos de estrellas de cinco puntas, trián­gulos, escuadras y compases.

Fue, en efecto, la Revolución francesa la que estruc­turó un plan sistemático de extirpación de los dialec­tos y lenguas locales, considerados incompatibles con la unidad estatal y la uniformidad administrativa. Se oponía, en esto también, al Ancien Régime, que era, en cambio, el reino de las autonomías también cultu­rales y no imponía una «cultura de Estado» que despo­jara a la gente de sus raíces para obligarla a la perspectiva de los políticos e intelectuales de la capital.

Fueron pues los representantes de las nuevas repúblicas —cuyos gobernantes eran casi todos hom­bres de las logias— los que en América latina, ins­pirándose en los revolucionarios franceses, se dedi­caron a la lucha sistemática contra las lenguas de los indios. Fue desmontado todo el sistema de protección de los idiomas precolombinos, construido por la Igle­sia. Los indios que no hablaban castellano quedaron fuera de cualquier relación civil; en las escuelas y en el ejército se impuso la lengua de la Península.

La conclusión paradójica, observa irónicamente Salvador, es ésta: el verdadero «imperialismo cultu­ral» fue practicado por la «cultura nueva», que sus­tituyó la de la antigua España imperial y católica. Y por lo tanto, las acusaciones actuales de «genocidio cultural» que apuntan a la Iglesia hay que dirigirlas a los «ilustrados».


Fuente: “Leyendas negras de la Iglesia” de Vittorio Messori




martes, 6 de octubre de 2009

Amenábar: Ágora e Hipatia - Josep Miró

Amenábar: Ágora e Hipatia
Josep Miró i Ardèvol



Amenábar ha hecho una nueva película, Ágora, y como la anterior, Mar adentro, se caracteriza por la deformación de los hechos, es decir, el engaño, para ajustarlo a su discurso militantemente anticristiano.

Él mismo se confiesa en la multitud de entrevistas que ha dado en la campaña promocional de su nueva película como ateo, con un añadido, su ostentación de la condición de homosexual, que es algo así como si Clint Eastwood tuviera necesidad de explicar cada vez que lo entrevistan que él es un hetero militante.

Todas las entrevistas están, lógicamente, pensadas a mayor gloria del director y su película. Entra dentro de las reglas del juego, por algo son pura promoción comercial donde el género periodístico substituye a la publicidad pura y dura. A pesar de ello, y del cuidado de los entrevistadores, siempre atentos al obligado panegírico, el director manifiesta unos caracteres curiosos, por decirlo de alguna manera.

Porque curioso es su sentido de culpa, que le lleva a declarar “no lo puedo remediar. En los aeropuertos siempre tengo la sospecha de que me van a detener en cualquier momento por lo que sea”. Él lo atribuye a un miedo a la “Autoridad” que constituye en su imaginario un valor abstracto y omnipresente. Bromas que gasta la propia conciencia.

No se cansa de declarar que en su nueva obra es fiel a los hechos históricos. Como pienso que es una persona razonablemente culta, que ha preparado su película, entonces solo me queda concluir que engaña, miente, o quizás se engaña a sí mismo, porque lo que plantea Ágora no tiene nada que ver con la realidad de lo que sucedió.

Esta no es la historia de Hipatia ni muchos menos de las relaciones entre neoplatónicos y cristianos en Alejandría. Su verdadera intención aflora porque tantas entrevistas y tan extensas obligan a hablar. Por ejemplo, cuando afirma que su intención real es denunciar los que utilizan la violencia como argumento, como hacen -dice- los etarras y los terroristas islámicos.

Claro, y por eso acude a un hecho de hace más de 1600 años, metiendo a los cristianos por en medio. En realidad, su intención es maniquea y no puede ocultarla “imaginé aquella lucha entre los paganos y los cristianos viejos – que ni fue exactamente tal, ni entonces existían viejos cristianos – como si fuera nuestra guerra civil”. Está claro ¿no?

A pesar de estos deslices, reitera lo que la necesidad comercial le ha marcado, especialmente pensando en un mercado que se le resiste como es el norteamericano, muy sensible a los panfletos anticristianos. “He insistido mucho en que la película no va contra los cristianos, sino contra los que utilizan la fuerza para defender sus ideas”.

Lástima que teniendo ejemplos tan categóricos y próximos, como Stalin y Lenin, Hitler, Mao, Pol Pot, o quizás para hacer una producción de ambiente histórico, los tiempos de terror de la Revolución Francesa, o el primer genocidio de La Vendée, tenga que acudir a una de las múltiples revueltas que sucedieron en la cosmopolita ciudad de Alejandría en el periodo inicial del cristianismo, y las pugnas políticas que entre los diversos grupos se produjeron. Unos hechos que mal representan la tesis que dice querer contar: unos violentos que masacran a unos pacíficos, benevolentes y cultos racionalistas.

La evidencia de su desconocimiento o voluntad de traicionar la realidad se manifiesta en pretensiones como la de afirmar que el cine no ha contado mucho el cambio del mundo antiguo al medieval, cuando este es uno de los temas que han registrado, con obras mediocres y buenas, una notable producción cinematográfica.

Pero sobre todo lo que debe ser subrayado es que no deja de ser curioso que, cuando lo que caracteriza los cuatro primeros siglos de la historia cristiana es la persecución en ocasiones terrible que éstos reciben, se vaya a fijar en un hecho aislado que además ha sido reiteradamente utilizado, también falsamente, en la historia por el ateísmo agresivo y la masonería.

Se ha intentado convertir a una matemática y astrónoma, Hipatia, en un símbolo de la razón contra el oscurantismo cristiano. Pero en este caso, a diferencia de otros, la evidencia de los hechos es tan grande que el éxito no ha acompañado al propósito histórico. En este caso la leyenda negra no ha llegado a cuajar.

En otras palabras, Amenábar utiliza como guión uno de los panfletos editados en el siglo XIX. Para ello, claro está, ha contado con 50 millones de euros, algo insólito para un director español, y es que cuando se trata de pegarle leña a la Iglesia está visto que el dinero nunca escasea.

* * *

Aviso de e-cristians.net

Os rogamos que tengáis en cuenta las siguientes consideraciones en relación a la película “Ágora” del director Alejandro Amenábar:

1. La película es un ataque al cristianismo y deforma la verdad de la historia. Podéis encontrar un primer análisis en:

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=14821

2. Lo mejor que puede hacerse es no ir a verla. Por otro lado la película como tal, y en contra de lo que representan las imágenes de la publicidad, es aburrida, lenta, con muy poca acción y muchos discursos.

3. Difundid al máximo estas consideraciones.

4. En la medida de lo posible, enviad cartas a los directores de los periódicos protestando por la falta a la verdad histórica o bien del adoctrinamiento anticristiano que hace Amenábar. En definitiva, utilizad un solo argumento concreto y bien escrito.





sábado, 3 de octubre de 2009

Para compartir con algunas personas - Lis Genta

Para compartir con algunas personas
Lis Genta

Buenos Aires, a cien años de tu nacimiento, 2 de octubre de 2009


Querido Viejo:

Celebración de la vida. Si hay algo que compartí con vos es la celebración de todas las cosas que el Buen Dios nos regala en esta tierra para nuestro goce. “Mil gracias derramando/ pasó por estos sotos con presura/ y, yéndolos mirando,/ con sola su figura/ vestidos los dejó de su hermosura”. No gozarlas sería un desprecio a tantos dones.

Vos fuiste un maestro de la alegría, del gozo sensible: el agua que cantaba en los arroyuelos de Córdoba, la playa, el mar, la alegría, la risa, la buena compañía. Si hubieras sido un amargo enjuto, un desabrido, no hubieras tenido tanto a que renunciar cuando llegó la hora de ofrecer esa vida tan intensamente vivida. Tenía que ser por algo que valiera más que todos esos dones que tan bien supiste apreciar, que me enseñaste a apreciar.

Te agradezco, sobre todo, que me transmitieras el amor por la belleza, la pasión del amor entre el varón y la mujer. El amor pleno, expresado sin sombras de mojigaterías ni de pacatas renuncias a la pasión carnal.

Te vi admirar la inteligencia de mi madre; la supiste elegir a tu misma altura. Pero te vi, también, cantar a sus ojos, a sus labios, a sus bellísimas piernas, a su figura toda; te vi, hasta el último día, besarla y abrazarla en público, ante la mirada atónita de alguno de tus amigos (creo que te perdonaban aún menos que la consideraras tu par intelectual pues no era común en los círculos en que nos movíamos). Recuerdo tu picardía cuando apuntabas que mamá recibía semejantes desbordes afectivos “halagada y ofendida”. Ella tenía que sostener su imagen de dama elegante y displicente; pero, ¡pobre de vos si hubieras renunciado a ese permanente homenaje! Ese amor tan singular entre vos y mamá fue regalo esencial, lo mejor de tu herencia para nosotros. Anda tan devaluado el amor que creo que la inmensa mayoría de los jóvenes ni tienen idea de lo que se trata.

Imposible no recordar la expresión desbordada, a tu manera, de todo lo que dije, en el festejo de tu último cumpleaños. Recuerdo bien ese día con Mario, los chicos, Tía Isolina, Amalia… Compartir el pan y el vino con vos era siempre una fiesta. Como ir al cine a ver a John Wayne o a Gary Cooper.

El próximo 27 de octubre evocaré el momento en que te despediste de estos gozos, de esas fiestas, para alcanzar la Fiesta de la vida eterna. Y eso lo hiciste a lo grande. Por Dios y por la patria por los que vale ofrendar la vida... “que no es una bengala para quemarla en fuegos de artificios”.

Hoy otros recordarán tu obra y tu pensamiento Yo quiero evocarte así.

Un beso


Tu hija Lis


viernes, 2 de octubre de 2009

Jordán Bruno Genta, filósofo y mártir - Mario Caponnetto

Jordán Bruno Genta,
filósofo y mártir[1]
En el Centenario de su nacimiento (1909 - 2 de octubre- 2009)
Dr. Mario Caponnetto



Queridos amigos:

Confieso que estoy bastante nervioso porque hablar sentado al lado del maestro Caturelli me resulta tremendamente difícil. Pero en fin, cuento con la benevolencia del maestro y la de ustedes.

Virginia[2], que siempre consigue todo lo que se propone, me ha pedido que en el marco de estas jornadas haga alguna referencia a la figura de Jordán Bruno Genta. Y me ha pedido que esa referencia, en lo posible, sea desde la perspectiva de la propia experiencia personal.

He de decir que estas perspectivas no me agradan mucho porque ponen en estado de conmoción mi “racionalismo”. Pero de todas maneras, el mismo Dr. Caturelli me inspira; él es, en efecto, autor de un hermoso libro, que acaba de publicar, que se llama La historia interior. Creo que ya no es el último de sus libros (con el Dr. Caturelli nunca se sabe pues su producción es incesante). Digamos que es uno de sus últimos libros.

En ese libro, La historia interior, aprendí cómo desde la propia interioridad, instalándose en la propia alma, pueden verse los acontecimientos; y de qué modo, en esa rica economía entre la historia que transcurre afuera y la historia interior, los acontecimientos van adquiriendo -digamos así- una especial configuración, una dimensión y una densidad nuevas. Quisiera, pues, situarme ante la magna figura de Genta desde la perspectiva de esta “historia interior”.

Tengo que comenzar con una referencia, siquiera somera, a los finales del año 1954 y principios de 1955. Años turbulentos, años difíciles en la historia de nuestro país. Yo en esa época era un adolescente y había dos cosas que me preocupaban.

Una era la fe, recientemente adquirida o tal vez re-adquirida; y esa fe se me presentaba como un desafío intelectual. Había en mí ya desde aquella época un ansia por razonar la fe, un ansia por compatibilizar la razón con la fe, un ansia de vivir una fe ilustrada. Habían contribuido a generar esta inquietud algunos maestros que tuve en la escuela secundaria, entre ellos recuerdo al querido Padre Ciucarelli, que era profesor de religión, el que siempre, en todo momento, se esforzaba por señalarnos la coincidencia de la fe y la razón. Aun cuando ahora, con el paso del tiempo, advierto que había algunas limitaciones en sus enseñanzas, no obstante le debo el haberme insuflado este espíritu de fe ilustrada, ese intelecto que busca la fe, intellectus quarens fidem, del que es modelo insuperable Tomás de Aquino.

La otra cosa, la segunda gran inquietud, era la Patria; la Patria Argentina, en ese momento convulsionada, incendiada literalmente. En el año 1954 se suprime la enseñanza religiosa en las escuelas; yo cursaba en ese momento el tercer año del secundario y, al influjo de esa situación tensa que se vivía, comencé a dar los primeros pasos en lo que podemos llamar una activa militancia, una militancia desde las filas de la Acción Católica, de aquella benemérita institución que fue la Acción Católica Argentina.

Y así, movido por estas dos grandes inquietudes, la Fe ilustrada, la Fe que busca el intelecto, y la Patria crucificada, convulsa, fui dando esos primeros pasos de mi vida, esos acordes iniciales de mi vida.

En 1955 sucede el hecho de la Revolución Libertadora, en septiembre. Gran fervor católico, fervor que ya se había expresado en aquellas inolvidables manifestaciones públicas de fe, cuando salíamos por las calles de Buenos Aires a cantar Cristo Jesús, en Ti la Patria espera y hacíamos la señal de Cristo Vence. Todo ese fervor, todo ese clima, nos fue como formando, nos fue como gestando a muchos jóvenes de mi generación.

Es así que llegan los finales del año 1955 y ante los acontecimientos políticos, es decir, el giro totalmente opuesto a su origen que fue tomando la Revolución Libertadora, más ciertas cosas que ya se veían dentro de la Iglesia -el fenómeno de la Democracia Cristiana, por ejemplo- se fue como generando en mí una suerte de perplejidad, como que no encontraba mi lugar, no encontraba dónde poder desarrollar esas dos grandes inquietudes. Esa Fe que busca el intelecto y esa Patria que dolía.

Y como por milagro, por una gracia especial -yo la llamo, siguiendo en esto a Raissa Maritain, una de esas aventuras de la gracia- fui a dar a fines del año 1955, diciembre, a la casa de Genta. No diré cuales fueron las circunstancias, pero sí que fueron circunstancias perfectamente providenciales.

Ese día Genta daba la última clase de un curso, de los varios cursos que dictaba en su casa. Y ahí me encontré con él: diciembre de 1955. Y fue ahí como, de pronto, dije: llegué; aquí encontré lo que estaba buscando; porque ahí encontré esa síntesis admirable, que ofrecía la cátedra de Genta, entre aquellos dos amores, aquellas dos inquietudes que me solicitaban: una fe que busca el intelecto, una fe ilustrada, y la Patria; la patria doliente, la patria que era y sigue siendo un gran dolor, sobre todas las cosas.

De mi primer encuentro con Genta, en ese diciembre de 1955, tengo recuerdos muy vívidos. Genta era una personalidad cautivante, fascinante; en él todo armonizaba: la figura, la voz, el pathos con que hablaba.

No recuerdo exactamente de qué hablo en aquella clase, pero sí recuerdo que la impresión que me hizo fue muy grande, me conmocionó. Me dije: aquí está realmente, aquí está el camino para encontrar esa fe razonada, ese intelecto iluminado por la fe; y ese compromiso vital, ese amor por la Patria, por la Patria hecha dolor; porque la patria es un dolor, como dice bellamente Marechal.

Alguna vez escribí sobre este primer encuentro con Genta un pequeño artículo que, gracias a Dios, se ha perdido porque era de la época previa a la computación. Terminaba con una frase de Rilke que el poeta refería a uno de los personajes de una de sus obras. No la tengo a la vista, pero decía, más o menos, así: “Él era inmóvil, estaba allí sentado, como en el centro del mundo y nosotros girábamos alrededor de él”.

Así lo evoco al Genta de aquel primer encuentro: él estaba sentado, irradiando esa Verdad de la que era testigo; y nosotros, de algún modo, girando en torno de él, abrevando en las aguas limpias y puras, remontadas, elevadas que nos daba a beber el maestro, esas aguas que él solía nombrar con su amado Valery: En esta agua nunca bebieron los rebaños. Esa agua apagaba nuestra sed juvenil.

A partir de entonces comienza una larga relación con Genta, intensa, que duró hasta el último día de su vida. Es a partir de ese encuentro que se inicia una etapa, crucial en mi vida, que llamaré de discipulado y que me marcó para siempre.

Este discipulado significa cuatro cosas para mí. La primera, una verdadera paternidad; Genta me engendró, me engendró en la sabiduría. Yo siempre digo que tengo dos padres, mi padre carnal y Genta. Genta me engendró en el espíritu porque todo verdadero maestro es padre; y él me engendró. Es el Genta padre.

La segunda es la sabiduría, el ejercicio cotidiano de la sabiduría. Es el Genta maestro.

La tercera, es la ejemplaridad del testimonio. Porque en Genta no sólo había testimonio de palabra, había también testimonio de vida, y Dios lo glorificó y lo colmó con el testimonio supremo, el testimonio de la sangre. Es el Genta testigo.

De manera que Genta fue para mí el padre, el maestro, y el testigo.

Pero hay una cuarta cosa: el amor, porque en la casa de Genta no sólo encontré esa fe que busca el intelecto, no solo encontré ese amor a la Patria y ese testimonio viviente, sino que encontré el amor. El amor conyugal, ese amor que hace que un varón y una mujer sean una sola carne.

De manera que fíjense cuánta interioridad, cuanta entrañabilidad –si me permiten la palabra- hay en esta relación vital con Genta que como una verdadera gracia Dios me concedió en esta vida.


* * *


De estas cuatro cosas que acabo de nombrar hay dos en los que quisiera detenerme, brevemente, antes de dejar la palabra al maestro; es, precisamente, la figura del maestro: Genta como maestro y Genta como testigo.

Santo Tomás, en unas de sus obras, Contra retrahentes, define lo que es un maestro. Un maestro obviamente es alguien que enseña. Pero Santo Tomás, en esta obra, sostiene que la enseñanza más que un honor, es una carga. Es una cruz.

¿Por qué dice Santo Tomas que la enseñanza es una carga? Porque toda verdadera enseñanza tiene su fuente en la contemplación y vierte, hacia los otros, el fruto de la contemplación. Esto se sintetiza en aquel aforismo escolástico: contemplata aliis tradere. Es decir, transmitir, entregar, donar a los otros lo que se contempla. Entonces en la verdadera enseñanza hay una admirable economía pues hay un acto de contemplación al que se une un acto de la caridad porque es por la fuerza de la caridad que eso que se contempla se transmite a otros, a modo de don. Tradere es transmitir, también es entregar y de alguna manera, tal vez estirando un poco, si me perdonan los latinistas, es donar.

Entonces, la enseñanza es contemplación y es don. Ella sintetiza admirablemente el modo de vida más perfecto, al cual también hace referencia Santo Tomás: la vida mixta, esa vida contemplativa y al mismo tiempo activa; y, a su vez, la enseñanza es la obra más eminente de la vida activa porque es precisamente la transmisión de la vida contemplativa.

Ahora bien; este descender de la contemplación a la donación, implica siempre una carga. Porque implica, siempre, de alguna manera, desasirse del gozo de la contemplación para donar. Por eso dice Santo Tomás que la verdadera enseñanza tiene más de carga, más de cruz que de honor.

Esto en Genta se daba de una manera paradigmática. Genta era un contemplativo. Él nos daba por la tarde el fruto de la contemplación de la mañana. Esas mañanas que él pasaba solo, en su casa, en medio de sus libros, con su amado San Agustín, con Fray Tomás, con los modernos, con los grandes poetas, con los santos.

Él contemplaba; en la mañana contemplaba; y en la tarde transmitía. Y cuando transmitía, donaba, había en sus clases, en sus lecciones, un ritmo que iba de la ascensión al descenso. Porque en Genta había un ritmo que no se transmite en el texto escrito y que ha quedado en la memoria de quienes tuvimos la gracia de escucharlo. Comenzaba siempre con el acontecimiento del día, y en seguida, se elevaba; nos llevaba al verdadero rapto de la contemplación, pero siempre a partir del acontecimiento del día. Nos iba llevando, repito, al rapto de la contemplación; y una vez que alcanzaba esa cima de la contemplación volvía a descender a “la epilepsia del valle”, alumbrada ahora con la luz de la contemplación; volvía a descender al mismo acontecimiento que había iniciado ese ciclo. Este ascenso y descenso imprimía a las clases del maestro, como dije, un ritmo que nos cautivaba. Era una experiencia única, inolvidable, cada encuentro, cada clase con Genta.

Pero este magisterio tuvo, tal como dice Santo Tomás, una carga de cruz. Y esa cruz tuvo un nombre, un nombre concreto. Se llamó Argentina, ese hermoso nombre femenino que es la cifra de todos nuestros desvelos humanos. La Argentina era el dolor, la Argentina era la carga. Por eso cuando los acontecimientos en nuestro país se precipitaron, cuando el fenómeno de la guerra revolucionaria invadió el escenario de la historia nacional, esa carga se hizo pesada y yo diría -en términos eminentemente cristianos- se hizo una cruz a la cual Genta se abrazó hasta el final.

Sacrificó mucho Genta en esto, sacrificó su Metafísica, que nunca terminó de escribir; hay por allí unas cosas sueltas, algún día tal vez puedan ser coleccionadas, ordenadas. Hay un estupendo comentario del De ente et essentia de Santo Tomás; donde ya se advierte la superación del esencialismo tomista y comienza Genta a descubrir el esse, el ser, como noción capital de la metafísica tomista. Yo he hecho un pequeño cotejo de este manuscrito con los textos de Gilson. No había ninguna posibilidad de que Genta conociera estos textos de Gilson por la época en que ambos escribieron (de hecho, contemporáneamente). Se da, pues, una magnífica coincidencia entre ese comentario del De Ente et essentia, inédito todavía, y la obra de Gilson, El ser y los filósofos, que reúne los cursos del gran filósofo francés, dictados en Canadá, acerca de tan delicado tema.

Todo eso lo sacrificó, todo eso lo dejó de lado, eso que era su verdadera vocación lo dejó de lado. Y se abocó a una enseñanza que tenía por fin, que tenía como único objetivo preparar a aquellos que él, pensaba, tenían que ser los defensores de la República. Porque él, con Platón, con su amado Platón, sostenía que los guerreros son la clase más estimable de la ciudad porque a ellos les está confiada la defensa de la Ciudad.

De esta manera se dieron, pues, esas dos notas, el magisterio y el testimonio. Genta fue Maestro y al mismo tiempo fue Testigo. Y fue testigo como dije con la vida pues culminó su testimonio con la muerte.

Ambas cosas, el magisterio y el testimonio, en él se dieron admirablemente unidas. Fue un verdadero maestro que llevó la cruz de la enseñanza, y esa cruz de la enseñanza lo llevó al testimonio, al testimonio supremo. Por eso, cada vez que evoco estas características de la personalidad de Jordán, recuerdo también a San Agustín cuando dice que Cristo ha hecho de la Cruz la cátedra. La Palabra Crucificada es Cátedra. La Cruz es Cátedra, dice San Agustín.

En definitiva, porque Genta fue auténtico maestro llevó hasta el final la misión del magisterio: enseñó desde la Cruz y Dios lo hizo testigo. Enseñó al pie de la cruz y el Señor lo colmó, le ciñó la corona del testimonio supremo que es el de la vida, el de la sangre.

Veinte años después de aquel primer encuentro que he evocado se cerró el ciclo. Una mañana de primavera, en Buenos Aires, cuando me avisaron que había sido asesinado, corrí al hospital. Llegué. Era el triunfo total de Cristo Rey. Ahí estaba Jordán, yaciente, en la camilla del hospital. Por mi hábito de médico le tomé, casi instintivamente, el pulso, y pude palpar sus últimos latidos.

Y ahí se cerró el ciclo, ahí se cerró el encuentro. A partir de entonces es como que esta historia interior mía, pobre historia interior mía, vive en un presente. Yo vivo, a partir de esa mañana, en un permanente presente, no me puedo imaginar en otra situación. Y es un presente donde ocupan lugar central precisamente estos amores esenciales, el amor a la sabiduría, el amor a la Patria, el amor a la familia, el amor a la esposa, hoy colmado por los hijos, por los nietos.

Y vivo en este presente y no puedo salir de él. Y en este presente no puedo otra cosa que decir: Deo gratias, Deo gratias, Deo gratias.

Los dejo con el maestro Caturelli.




_______
[1] Ponencia pronunciada en Luján, junto al Santuario de la Virgen, en agosto de 2006, en un panel integrado con el Dr. Alberto Caturelli.
[2] Virginia Olivera, organizadora de las Jornadas de Formación Católica del Centro de Estudios San Bernardo de Claraval quien fue la anfitriona en la ocasión.




jueves, 24 de septiembre de 2009

Amar a la Iglesia sin abandonarla ni traicionarla jamás - Benedicto XVI

Amar a la Iglesia sin abandonarla ni traicionarla jamás
Benedicto XVI


VATICANO, 23 Sep. 09 / 09:32 am (ACI) En la Audiencia General de hoy, el Papa Benedicto XVI habló de San Anselmo, a quien puso como ejemplo del amor que todo fiel debe tener a la Iglesia y que debe expresarse de tal modo que nunca la abandone ni la traicione.

En su habitual catequesis, el Santo Padre relató que este Santo, llamado también Anselmo de Aosta, Anselmo de Bec y Anselmo de Canterbury, nació en Aosta (Italia) en 1033. Primogénito de una familia noble, recibió de su madre una profunda educación humana y cristiana. Durante su juventud, tras un período de abandono de los estudios y de disipación moral, viajó a Francia en busca de nuevas experiencias y llegó a la abadía de Bec, atraído por la fama de Lanfranco de Pavía, prior del monasterio.

Este Santo pasó luego a ser el discípulo privilegiado de Lanfranco y abrazó la vida monástica a los 27 años.

A los 30 años de edad y tras el nombramiento de Lanfranco como abad de Caen, Anselmo se convirtió en prior de Bec, revelando "dotes de educador refinado". "No le gustaban los métodos autoritarios: comparaba a los jóvenes con pequeñas plantas que crecen mejor si no se las cierra en invernaderos y les concedía una sana libertad. Era muy exigente consigo mismo y con los demás en la observancia monástica, pero en lugar de imponer la disciplina hacía que se siguiera mediante la persuasión", aseguró el Papa.

Cuando Lanfranco de Pavía es nombrado Arzobispo de Canterbury (Inglaterra) pide a Anselmo que le ayude en la instrucción de los monjes y con la comunidad eclesial, que se encontraba en una situación muy difícil debido a las invasiones normandas.

A la muerte de Lanfranco, Anselmo le sucede en esa sede arzobispal en 1093. El Santo "se empeñó inmediatamente en una lucha enérgica por la libertad de la Iglesia, sosteniendo con valor la independencia del poder espiritual del temporal" y "defendió a la Iglesia de las ingerencias indebidas de las autoridades políticas, sobre todo del rey Guillermo el Rojo y de Enrique I". Su fidelidad al Papa le costó el exilio en 1103.

Anselmo, que falleció el 21 de abril de 1109, dedicó sus últimos años a la "formación moral del clero y a la investigación intelectual sobre cuestiones teológicas", ganándose el título de Doctor Magnífico.

"La claridad y el rigor lógico de su pensamiento tuvieron siempre como fin llevar la mente a la contemplación de Dios, recalcando que los teólogos no pueden contar solo con su inteligencia, sino cultivar al mismo tiempo una experiencia de fe profunda", dijo Benedicto XVI.

Seguidamente resaltó que "la actividad del teólogo, según San Anselmo, se desarrolla en tres estadios: la fe, don gratuito de Dios que debe ser acogido con humildad; la experiencia, que consiste en encarnar la Palabra de Dios en la existencia diaria y el verdadero conocimiento, que no es nunca fruto de razonamientos asépticos, sino de una intuición contemplativa".

Finalmente el Papa resaltó que "el amor por la verdad y la sed constante de Dios que marcaron la existencia de San Anselmo sean para cada cristiano un estímulo para buscar la unión íntima con Cristo sin cansarse nunca" y "la dedicación llena de coraje que distinguió su acción pastoral y le acarreó a veces incomprensiones, amargura e incluso el exilio, animen a los pastores, a los consagrados y a todos los fieles a amar a la Iglesia de Cristo sin abandonarla ni traicionarla jamás".

En su saludo a los fieles de lengua española, el Papa se dirigió de manera particular al "grupo de sacerdotes de Valencia que celebran el cuarenta aniversario de su ordenación presbiteral, acompañados por el Señor Cardenal Antonio Cañizares Llovera y Monseñor Jesús Murgui Soriano, Obispo de Mallorca; a los miembros de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, a los alumnos del Colegio Sacerdotal Argentino y del Pontificio Colegio Mexicano de Roma".

"Que el amor a la verdad y la constante sed de Dios, que distinguieron la vida de san Anselmo de Aosta, nos impulsen a buscar infatigablemente una unión cada vez más profunda con Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Muchas gracias", concluyó.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Nuevo filme sobre Islas Galápagos destaca errores del evolucionismo de Darwin

Nuevo filme sobre Islas Galápagos destaca errores del evolucionismo de Darwin


SAN ANTONIO, 13 Sep. 09 (ACI).- Mientras el mundo se prepara para celebrar el 150º aniversario de la publicación del histórico libro de Charles Darwin, "El Origen de las Especies", una productora estadounidense anunció el lanzamiento de un nuevo documental, filmado en las Islas Galápagos, que echa por tierra las conclusiones a las que Charles Darwin, padre del evolucionismo, llegó en su viaje a esta región.

Filmada y dirigida por los premiados Jon y Andy Erwin de Erwin Brothers Motion Pictures, la película de 90 minutos se titula "Las islas misteriosas" y será estrenada a principios de noviembre, unas semanas antes del 24 de noviembre, fecha de aniversario del texto de Darwin.

Este filme de aventuras posee gran belleza cinematográfica, fue rodada a principios de este año y examina las mismas inusuales criaturas que Darwin vio en las Islas Galápagos, pero rechaza las conclusiones a las que allí llegó y fueron la base de su Teoría de la Evolución.

"Este mes de octubre y noviembre, los estadounidenses y otros occidentales enfrentan una avalancha sin precedentes de propaganda a favor de la evolución en la prensa y en el mundo académico para quienes Charles Darwin, es el santo patrón del evolucionismo", explicó Doug Phillips, productor ejecutivo de "Las islas misteriosas".

"Los cristianos miran a Jerusalén, los musulmanes a la Meca, pero para los seguidores de Charles Darwin, el archipiélago de Galápagos es el hogar espiritual de su fe evolutiva", explica Phillips y sostiene que su película "rodada en zona cero del evolucionismo, es una respuesta a la adulación de Darwin y destapa agujeros en las conclusiones que se formó observando las maravillosas criaturas que habitan las Islas Galápagos".

El filme presenta una aventura extraordinaria en el Edén de Darwin y es protagonizada por un joven de 16 años, su padre, y un equipo de científicos e investigadores que incluye al Dr. John Morris, presidente del Instituto para la Investigación sobre la Creación.

La película examina las cuestiones que Darwin no pudo responder, o que explicó fallidamente.

"Ciento cincuenta años después de la publicación de su obra maestra, sus errores son más claros. No es de extrañar que los principales argumentos que apoyan su teoría de la evolución han sido rechazados por los mismos evolucionistas. Al volver sobre sus pasos, encontramos exactamente donde se cometió el error".

Para más información sobre el filme se puede visitar el sitio web en inglés http://www.themysteriousislands.com/



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